Primeras elecciones tras Ceuta: los partidos intentan vender el voto a unos jóvenes que quieren emigrar

2026/09/21

La crisis de Ceuta sobrevuela las elecciones legislativas en Marruecos que se celebrarán el próximo miércoles. Aflora a veces en la campaña con políticos como Nizar Baraka, líder del partido conservador Istiqlal, o Nabil Benabdellah, que dirige una formación etiquetada de izquierdas. Ellos dos y otros muchos han recordado que Ceuta y Melilla son ciudades "ocupadas" que pertenecen a Marruecos.

Más allá de esta eterna reivindicación, Ceuta también subyace en los mítines y en los programas electorales que han puesto el énfasis en la juventud y en medidas sociales que mejoren su vida. La crisis ceutí está latente, pero no se menciona. Fueron en su gran mayoría jóvenes marroquíes los que entraron en la ciudad autónoma a finales de julio algunos con un proyecto migratorio y otros para probar fortuna ya que la frontera estaba abierta. El 55% de los menores de 30 años marroquíes desean emigrar, según el Arab Barometer de 2024, y más de la mitad está dispuestos a hacerlo sin papeles.

Esta huida masiva, y los más de 140 muertos que generó, sigue conmocionando al país aunque los medios de comunicación apenas hablen de ella. "Una juventud sacrificada en el altar de la desesperación", osó, sin embargo, titular en portada el semanario Tel Quel de Casablanca. Describía como "un drama" lo sucedido en Ceuta.

"Una juventud sacrificada en el altar de la desesperación" es el titular en portada este viernes del semanario marroquí 'Tel Quel'. Mes y medio después de la muerte de más de 140 jóvenes a las puertas de #Ceuta, la sociedad marroquí todavía no se ha recuperado. "La crisis de… pic.twitter.com/c4bwQ7MZFQ

— Ignacio Cembrero (@icembrero) September 11, 2026

El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) promete en su programa crear un millón de empleos en un país en el que el paro de los menores de 30 años ronda el 34%. El Istiqlal es quizás el que ha ido más lejos, anunciando una ayuda de 460 euros para los que contraigan matrimonio y una asignación mensual de 92 euros al mes para los que busquen trabajo tras terminar sus estudios superiores.

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Aunque sus discursos estén plagados de anuncios atractivos, todos estos partidos van a cosechar pocos sufragios juveniles. Sólo entre el 3% y el 4% de los jóvenes marroquíes de entre 18 y 24 años están inscritos en las listas electorales, es decir que podrán votar, pero no todos lo harán.

En Marruecos no basta con un carnet de identidad para poder depositar una papeleta en las urnas. Es necesario inscribirse en las listas electorales. En ellas figuran 15,8 millones de marroquíes, casi 10 millones menos que la población adulta del país (25,4 millones). Entre los que están apuntados, muchos de ellos sexagenarios, la participación osciló entre el 43% (2016) y el récord del 50,18% (2021). Es decir que en el mejor de los casos solo votarán el miércoles algo más de 7 millones, un 27% de los adultos.

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Foto: Mehdi Hijaouy. (Propia)

Esta bajísima participación no significa desinterés por la política. Revela que muchos ciudadanos no creen que la coalición de partidos que formen el futuro Gobierno vaya a cumplir sus promesas. A eso se añaden los llamamientos al boicoteo de los urnas por parte de formaciones muy pequeñas, como los izquierdistas de Vía Democrática, y de otras con gran capacidad de movilización como el movimiento islamista alegal Justicia y Caridad.

Pero lo importante, a Casa Real

Temas que suscitan gran interés están además ausentes de la campaña porque son competencia exclusiva de la Casa Real. Entre los asuntos tabúes figura el anuncio, el miércoles en Nueva York, del acuerdo entre Israel y Marruecos para ahondar aún más su relación estableciendo embajadas en lugar de oficinas de enlace.

"Siento un gran dolor y frustración a causa del silencio sobre este nuevo golpe de los partidos políticos que se postulan a las elecciones", se lamentó en redes sociales el catedrático Maati Monjib. El Frente Marroquí de Apoyo a Palestina y Oposición de la Normalización y otras organizaciones sí van a tratar de mostrar su rechazo al nuevo acuerdo entre Marruecos e Israel, pero tras las legislativas. Han convocado manifestaciones a partir del 25 de septiembre. No está claro si serán autorizadas.

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Foto: El rey Mohamed VI, acompañado de su hijo, el príncipe Moulay Hassan (i). (EFE)

El interés juvenil por la política quedó de nuevo puesto de manifiesto en Marruecos hace un año cuando el movimiento GenZ212 convocó concentraciones en varias ciudades para exigir mejoras en la sanidad y educación. Las nuevas infraestructuras deportivas para acoger el Mundial 2030 absorben una porción demasiado elevada del presupuesto. Hubo entonces cerca de 2.500 detenciones y 1.473 jóvenes de GenZ212 fueron juzgados, la mayoría condenados, según Amnistía Internacional.

El rey Mohamed VI ha hecho una gran apuesta por las infraestructuras y no sólo las futbolísticas. Su reino fue el primer país de África en contar con un tren de alta velocidad, cuyo recorrido se está ampliando para que llegue a Marrakech desde Tánger. En 20 años ha logrado convertir a Tánger-Med en el primer puerto de África. En 2025 duplicó en número de contenedores a los españoles de Algeciras y Valencia juntos.

Aunque las urnas no entusiasmen, las candidaturas no faltan. La Cámara de Representantes marroquí cuenta con 395 diputados. La mayoría (305) son elegidos en circunscripciones locales. Los restantes (90) están reservados a mujeres que se presentan en circunscripciones regionales. El sistema garantiza, por tanto, una fuerte presencia de mujeres en el Parlamento. Cuando arrancó la campaña había nada menos que 7.288 candidaturas, es decir unas 18 por escaño.

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Foto: Las fuerzas de seguridad dispersan una concentración en Sale, Marruecos. (EFE/Jalal Morchidi)

Otro motivo de desafección por las urnas es que, pese a la abundancia de candidaturas, el resultado parece cantado de antemano. La duda estaría entre una victoria del Reagrupamiento Nacional de los Independientes (RNI), el partido del primer ministro Aziz Akhnnouch, que no se presenta, o del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), cuya figura más conocida es Fouzi Lekjaa, presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol. Apenas hay diferencias entre ambos.

Ambas son formaciones algo artificiales. La creación de la primera en 1978 fue alentada por Driss Basri, entonces secretario de Estado de Interior. La segunda fue fundada en 2008 por Fouad Ali el Himma, el principal consejero real, que se apartó un tiempo del rey Mohamed VI a cuyo lado ha vuelto.

También compiten otros partidos con más raigambre como el Istiqlal, que desempeñó un papel relevante en la independencia del país (1956), y los islamistas moderados del Partido de la Justicia y del Desarrollo. Llegaron a ser los más votados (125 escaños en 2016) y ostentaron incluso la jefatura del Gobierno, pero en las últimas elecciones se pegaron un batacazo (13 escaños en 2021). Está por ver si ahora recuperarán algo del terreno perdido.