Qué condiciones climáticas permiten que el desierto de Atacama, uno de los más áridos del mundo, pueda cubrirse de flores

2026/09/09

El desierto de Atacama quedó cubierto de nieve en agosto durante tormentas invernales que afectaron al norte de Chile (REUTERS)

El desierto de Atacama quedó cubierto de nieve en agosto durante tormentas invernales que afectaron al norte de Chile (REUTERS)

El desierto de Atacama, considerado uno de los territorios más áridos y secos del planeta, presentó en agosto con una imagen poco habitual: extensas superficies cubiertas de nieve se desplegaron desde los Andes hacia el interior del desierto y, en algunos sectores, llegaron hasta las cercanías de la costa del Pacífico.

El episodio ocurrió durante una serie de tormentas invernales que afectaron al norte de Chile y que también provocaron lluvias extraordinarias, inundaciones y deslizamientos de lodo.

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Las imágenes difundidas por el Observatorio Terrestre de la NASA y citadas por ScienceDaily muestran la magnitud del fenómeno. Una primera tormenta modificó el paisaje entre el 6 y el 14 de agosto, mientras que una segunda, registrada el 19 de agosto, extendió las nevadas hacia una superficie aún mayor del desierto.

Desierto de Atacama
Las tormentas en el desierto de Atacama también provocaron lluvias extraordinarias, inundaciones y deslizamientos de lodo (NASA)

El episodio también tuvo consecuencias sobre la actividad científica: ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), ubicado en la meseta de Chajnantor, suspendió sus operaciones y colocó sus antenas en modo de protección debido a las condiciones meteorológicas.

La explicación de este paisaje cubierto de nieve también permite entender otro fenómeno característico del norte chileno: el desierto florido.

De acuerdo con especialistas del Centro Científico CEAZA (Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas), las precipitaciones excepcionales pueden activar una reserva de vida que permanece durante largos períodos bajo tierra.

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La investigadora de CEAZA Alexandra Stoll explicó que el fenómeno aparece cuando durante el invierno se producen precipitaciones inusualmente elevadas. El agua permite que plantas que permanecen en estado de latencia, como semillas o bulbos, comiencen a germinar y emerjan.

CEAZA explicó que las precipitaciones excepcionales en el desierto de Atacama pueden activar semillas y bulbos y dar lugar al desierto florido (REUTERS)
CEAZA explicó que las precipitaciones excepcionales en el desierto de Atacama pueden activar semillas y bulbos y dar lugar al desierto florido (REUTERS)

Algunas especies desarrollan ciclos extremadamente rápidos. Son plantas anuales que germinan después de las lluvias, crecen, florecen, producen semillas y completan su ciclo en pocas semanas. Otras sobreviven mediante bulbos subterráneos, estructuras capaces de permanecer durante años sin recibir agua.

“Cuando ocurre una precipitación y el agua infiltra el suelo, puede activarse la germinación del bulbo. La planta emerge, desarrolla hojas y flores, produce semillas y luego vuelve a almacenar energía en el bulbo”, señaló Stoll a CEAZA.

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La extensión potencial del fenómeno también supera los límites con los que suele asociarse. Según la especialista, puede presentarse aproximadamente desde el sur de Antofagasta hasta la Región de Coquimbo, con apariciones ocasionales en sectores de Iquique y Tocopilla.

La magnitud de las precipitaciones de agosto se relaciona con una configuración meteorológica poco frecuente. Según el científico atmosférico de la Universidad de Chile, René Garreaud, consultado por la NASA, buena parte de las lluvias invernales que alcanzan el norte chileno provienen de bajas presiones aisladas, sistemas que se separan de la corriente en chorro y pueden desplazarse hacia el país.

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Dos capturas satelitales lado a lado: la izquierda muestra terreno árido marrón y la derecha muestra el mismo terreno cubierto de nieve blanca
La NASA informó que una primera tormenta entre el 6 y el 14 de agosto y otra el 19 de agosto ampliaron las nevadas en el Atacama (NASA)

La tormenta registrada hacia finales de agosto tuvo un origen similar, aunque se desarrolló a partir de una vaguada excepcionalmente grande, una franja alargada de presión atmosférica relativamente baja que se extendía desde el extremo sur de Sudamérica hasta las zonas subtropicales.

A esta configuración se sumó una importante disponibilidad de humedad costera. El resultado fue un episodio que llevó precipitaciones a una franja extraordinariamente amplia: desde el océano y la costa hasta el núcleo hiperárido del Atacama y las zonas cordilleranas.

La excepcionalidad del episodio también se observa en los registros de precipitaciones. En Taltal, en la costa norte de Chile, se acumularon casi 40 milímetros de lluvia en tres días, una cantidad equivalente a unas diez veces el promedio anual de la localidad, según Garreaud.

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El desierto florido puede extenderse desde el sur de Antofagasta hasta la Región de Coquimbo, con apariciones ocasionales en Iquique y Tocopilla (REUTERS)
El desierto florido puede extenderse desde el sur de Antofagasta hasta la Región de Coquimbo, con apariciones ocasionales en Iquique y Tocopilla (REUTERS)

La nieve tampoco constituye un fenómeno habitual en el Atacama. El informe de la NASA señaló que la región registró episodios similares en 2025 y 2011, aunque la tormenta de agosto de 2026 destacó por la superficie alcanzada.

En esta ocasión, el manto blanco avanzó desde los Andes hacia el oeste y atravesó sectores del desierto hasta aproximarse al litoral del Pacífico.

Garreaud vinculó el invierno particularmente lluvioso del centro-norte chileno con el fortalecimiento de El Niño. Durante este fenómeno, el anticiclón subtropical del Pacífico, que normalmente contribuye a mantener condiciones secas en la zona, se debilita. Al mismo tiempo, puede establecerse un anticiclón de bloqueo sobre el Pacífico Sur.

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Estos cambios favorecen el desplazamiento hacia el ecuador de la trayectoria de las tormentas del hemisferio sur, aumentando las posibilidades de que sistemas capaces de transportar humedad alcancen sectores que normalmente reciben precipitaciones muy escasas.

El Niño elevó la probabilidad de un desierto florido intenso en 2026, aunque CEAZA advirtió que la respuesta de la vegetación también depende de la temperatura, la radiación solar y la topografía (REUTERS)
El Niño elevó la probabilidad de un desierto florido intenso en 2026, aunque CEAZA advirtió que la respuesta de la vegetación también depende de la temperatura, la radiación solar y la topografía (REUTERS)

Para Álvaro Salazar, climatólogo de CEAZA, las condiciones registradas durante 2026 elevan la probabilidad de un desierto florido intenso, con una magnitud que podría ser comparable a la de 1997.

El especialista también señaló que la relación con El Niño no es automática: de los nueve episodios registrados satelitalmente entre 1988 y 2025, el 56% aseguró desierto florido en el área costera comprendida entre Punta de Choros y Huasco.

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La cantidad de agua constituye una variable decisiva, aunque CEAZA también identifica otros factores, entre ellos la temperatura, la radiación solar y la topografía, que determinan cómo responde la vegetación en cada sector.