Qué es el Cinturón de Fuego del Pacífico que concentra el 90% de los terremotos del mundo

2026/08/16

Fotografía conceptual de la Tierra desde el espacio, mostrando el océano Pacífico. Una línea roja brillante representa el Cinturón de Fuego, con un halo luminoso sobre Perú.

El Cinturón de Fuego recorre más de 40.000 kilómetros alrededor del océano Pacífico y conecta varios países (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Cinturón de Fuego del Pacífico concentra el 90% de los terremotos y más de la mitad de los volcanes activos del planeta, lo que lo convierte en la región sísmica y volcánica más activa de la Tierra.

El reciente terremoto de magnitud 7,7 en Indonesia y el de 7,4 registrado en Colombia, ocurridos en menos de una semana, evidenció una vez más la intensidad y la frecuencia de los fenómenos extremos que caracterizan a este extenso anillo tectónico.

Este último terremoto, que tuvo epicentro en San José del Palmar en el departamento del Chocó y una profundidad de 107 kilómetros, dejó casi 300 muertos, miles de heridos y provocó el derrumbe de edificios en ciudades como Cali, Pereira y Manizales, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

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De acuerdo con el monitoreo de USGS, entre el 7 y el 14 de agosto se registraron 98 sismos de magnitud 4.5 o superior alrededor del mundo. Y aquí el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona en la que convergen y se rozan varias placas tectónicas, fue protagonista.

Esta región, también conocida como cinturón circumpacífico, recorre más de 40.000 kilómetros alrededor del océano Pacífico y conecta países tan diversos como Chile, México, Japón, Filipinas, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Canadá, entre otros.

Infografía con mapa global del Cinturón de Fuego, gráficos de terremotos, volcanes, extensión, subducción, placas tectónicas y sismos recientes.

El geólogo Andrés Folguera, profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador del CONICET, confirmó que en el Cinturón de Fuego ocurre el 90% de los sismos de la Tierra “en sectores en los cuales el fondo del océano Pacífico se hunde por debajo del continente”.

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El experto geólogo citó ejemplos: “En el caso de América del Sur, todo el fondo del océano Pacífico, que es conformado por las tres placas tectónicas llamadas Cocos, Nazca y Antártica, se hunde por debajo de Sudamérica. Cocos está en Centroamérica, Nazca va desde Colombia hasta la mitad de Chile, y Antártica es la parte sur de Chile a Argentina”.

Según detalló, también hay sectores donde la placa pacífica se hunde por debajo del continente. En México, está en las Aleutianas, en Kamchatka, y también las hay en Japón, en las islas Filipinas, en Papúa Nueva Guinea y Nueva Zelanda. Son todas las zonas en las cuales el fondo del océano Pacífico se hunde por debajo del continente.

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Los geólogos le ponemos un nombre técnico a ese proceso: subducción, que es cuando el fondo del océano se hunde por debajo del continente. Y efectivamente, todas las zonas de subducción que nombré concentran el 90% de la energía sísmica global”, describió Folguera.

Vista aérea de una enorme grieta volcánica en un paisaje árido con lava y vapor, rodeada de árboles dispersos y marcas de monitoreo sísmico.
El reciente terremoto de magnitud 7,4 en Colombia evidenció la intensa actividad tectónica y volcánica que caracteriza a esta zona geológica (Imagen Ilustrativa Infobae)

El reciente evento sísmico en Colombia se relacionó directamente con el fenómeno de subducción, un proceso geológico en el que la placa de Nazca, situada en el Pacífico, se desplaza bajo la placa Sudamericana.

Este movimiento tectónico, que avanza hacia el este, explica la recurrencia de sismos en la región y su intensidad. La acumulación y liberación de energía en la corteza terrestre es una consecuencia inevitable del desplazamiento y fricción de las placas, lo que determina la alta frecuencia de estos fenómenos en la zona.

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El Cinturón de Fuego del Pacífico no solo destaca por su actividad sísmica alberga también la mayor cantidad de volcanes y supervolcanes del planeta. Según el Smithsonian Global Volcanism Program, en esta franja existen 687 volcanes que registraron actividad durante el Holoceno, lo que representa cerca del 57% de los volcanes activos del mundo.

La intensa actividad tectónica y volcánica de la región se refleja también en los sistemas de monitoreo y prevención desarrollados por los países más expuestos, como Japón, Chile, México y Estados Unidos, que han implementado protocolos de evacuación y normas estrictas de construcción para reducir los riesgos ante eventos extremos.

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Una imagen tomada desde un dron muestra los daños causados por el terremoto en Quibdó, Colombia, 14 de agosto, 2026 (REUTERS/Juan David Duque)
Una imagen tomada desde un dron muestra los daños causados por el terremoto en Quibdó, Colombia, 14 de agosto, 2026 (REUTERS/Juan David Duque)

Jorge Rabassa, científico geólogo y doctor en Ciencias Naturales con tesis en la Fundación Bariloche y doctorado en la Universidad de New York, explicó a Infobae que en el Océano Pacífico es donde se producen las concentraciones de energía de las placas que se van desplazando desde la periferia hasta el continente.

Toda la energía de sismos y vulcanismo se encuentra allí. Los terremotos y los volcanes tienen el mismo origen que es el movimiento y rupturas de estructuras geológicas”, sostuvo el experto y recordó que en la zona del Cinturón de Fuego viven millones de personas en estructuras vulnerables y no preparadas para un sismo.

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“En Argentina podemos recordar los graves terremotos de 1861 que destruyó la ciudad de Mendoza, el de 1944 en San Juan y el de 1977 en Caucete”, afirmó el investigador.

El Anillo de Fuego circunda el océano Pacífico y atraviesa la costa occidental de América Latina, desde Chile hasta Canadá, pasando por países como Colombia, Perú, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, México y Estados Unidos.

Placa tectónica, placa litosférica, geología - visualesIA
El movimiento y la fricción de las placas tectónicas en el Cinturón de Fuego explican la acumulación y liberación de energía que genera terremotos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al norte, el cinturón se dobla a la altura de las Islas Aleutianas, entre Alaska y la península de Kamchatka, para descender luego por la costa y las islas de Rusia oriental, Japón, Taiwán, Filipinas, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tonga, Vanuatu y Nueva Zelanda.

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La lista de países puede variar según la definición tectónica usada, ya que el término tiene un uso divulgativo y no existe una frontera oficial, como advierte el Smithsonian Institution.

La clave de la elevada actividad sísmica y volcánica del Cinturón de Fuego reside en la interacción de numerosas placas tectónicas. Entre las principales se encuentran la del Pacífico, Nazca, Cocos, Caribe, Norteamericana, Sudamericana, Filipina y Juan de Fuca.

En cada sector, estas placas pueden chocar, separarse o deslizarse lateralmente, generando enormes cantidades de energía almacenada. Cuando la tensión acumulada supera la resistencia de las rocas, se libera de forma repentina y da origen a terremotos y, en ocasiones, a tsunamis si el movimiento sísmico desplaza verticalmente el fondo marino.

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Infografía de placas tectónicas: Placa Norteamericana, Placa del Caribe, Placa de Cocos, subducción, magma, sismos, sismógrafo, Ciudad Hidalgo, Chiapas, Océano Pacífico.
La interacción de las placas tectónicas de Cocos, del Caribe y Norteamericana, explicando la subducción y liberación de energía que causan la alta sismicidad en Ciudad Hidalgo, Chiapas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El fenómeno de subducción, por el cual una placa tectónica se introduce bajo otra, explica la formación de zonas de gran peligro sísmico y volcánico. En el caso de Colombia, la subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana fue la causa del reciente sismo. En otros puntos del anillo, la interacción de placas como la del Pacífico y la Norteamericana, o la de Filipinas y la Euroasiática, crea zonas de alta complejidad tectónica y riesgo elevado.

La actividad del Cinturón de Fuego es constante. Solo en las últimas semanas, dos terremotos de magnitud 6,3 sacudieron Filipinas y las islas Kermadec, en el Pacífico, a lo que se sumó otro frente a las costas de México y un cuarto de magnitud 6,8 en la región japonesa de Kumamoto. El archipiélago japonés, en la confluencia de cuatro placas tectónicas, es un ejemplo de la frecuencia de los sismos en esta zona, donde los temblores forman parte de la vida cotidiana.

La mayor parte de los terremotos del mundo ocurre cerca de los límites de las placas tectónicas. El Cinturón de Fuego del Pacífico es el escenario principal de esta dinámica, ya que allí se concentran las zonas de subducción, las fallas y los límites divergentes y convergentes entre placas.

Tres científicos en batas blancas observan pantallas que muestran la estructura interna de la Tierra, el ciclo del fósforo y un diamante.
Una simulación del ciclo geológico profundo del fósforo, que muestra cómo el mineral es transportado por placas tectónicas y su distribución en el manto terrestre (Imagen Ilustrativa Infobae)

La energía liberada en estos puntos puede acumularse durante años, décadas o siglos, hasta que un desplazamiento súbito produce un terremoto de gran magnitud.

El proceso de subducción no solo genera sismos, sino que también puede provocar la formación de volcanes. El roce y la presión funden las rocas, el magma asciende y emerge a la superficie, creando volcanes activos. De acuerdo con el Smithsonian, alrededor del 68 % de las erupciones volcánicas confirmadas desde 1960 ocurrió dentro del Cinturón de Fuego, lo que lo posiciona como el principal foco de actividad volcánica del planeta.

La interacción tectónica en la región no se limita a terremotos y volcanes. Algunos de los sismos más potentes bajo el océano Pacífico pueden provocar tsunamis, desplazando grandes volúmenes de agua y desencadenando olas que afectan a países situados a miles de kilómetros del epicentro. Japón, Chile, Alaska y diversas islas del Pacífico han experimentado eventos de este tipo, lo que llevó a la creación de sofisticados sistemas de alerta ante tsunamis.

Un miembro del equipo de rescate en el lugar donde se ha derrumbado un edificio tras el terremoto ocurrido en Cali, el 14 de agosto de 2026 (REUTERS/Sergio Acero)
Un miembro del equipo de rescate en el lugar donde se ha derrumbado un edificio tras el terremoto ocurrido en Cali, el 14 de agosto de 2026 (REUTERS/Sergio Acero)

El riesgo geológico del Cinturón de Fuego no implica que un terremoto importante sea inminente en cualquier punto de la región. La ciencia permite identificar fallas, estimar probabilidades y vigilar la acumulación de tensión, pero no existe un método capaz de predecir con precisión el día, la hora y el lugar exactos de un gran terremoto.

La vigilancia permanente mediante redes modernas de sensores y comunicaciones digitales permite detectar movimientos sísmicos en tiempo real y compartir la información de manera inmediata en todo el mundo.

La elevada exposición de los países situados en el Cinturón de Fuego explica el desarrollo de sistemas avanzados de monitoreo sísmico, normas especiales para la construcción de infraestructuras y protocolos de evacuación. Japón, por ejemplo, cuenta con una de las redes de sensores más densas y tecnológicamente avanzadas, mientras que Chile y México aplican estrictos códigos de edificación para reducir el impacto de futuros eventos extremos.

Países como Japón Chile México y Estados Unidos desarrollaron sistemas avanzados de monitoreo y normas especiales para mitigar el riesgo sísmico (EFE/Rolex de la Peña/Archivo)
Países como Japón Chile México y Estados Unidos desarrollaron sistemas avanzados de monitoreo y normas especiales para mitigar el riesgo sísmico (EFE/Rolex de la Peña/Archivo)

El Cinturón de Fuego del Pacífico seguirá bajo observación permanente. La interacción de las placas tectónicas continúa acumulando y liberando energía, haciendo de esta franja geológica la mayor zona de riesgo sísmico y volcánico del mundo.

La diferencia respecto a épocas anteriores radica en la capacidad de detección y la inmediatez de la información, que permite a la sociedad prepararse mejor ante los desafíos de una región donde la Tierra demuestra, de forma constante, su poder de transformación.