Que las medallas no tapen los agujeros: el deporte argentino se abrazó a un oro pasajero, pero la plata no alcanza - LA NACION

2026/10/10

¿Cómo reacciona un deportista de élite cuando logra aquello por lo que ha trabajado años? No hay un manual que traiga las instrucciones del festejo, porque nadie conoce antes hasta dónde puede crecer la emoción. Pero no siempre hay lágrimas. A veces de adentro brota otra cosa. Fernanda Russo, tiradora argentina, se entrega a los periodistas de la zona mixta en los Juegos Suramericanos tras haber ganado la medalla de oro. Al principio, la riojana contesta relajada, con una sonrisa que le surca la cara, pero sin un exceso de euforia, casi como si no hubiera bajado del podio hace instantes. Hasta que, en un momento, los chistes se acaban. Russo se quiebra al expresar un reclamo repetido por demás en la competencia de Santa Fe: “Ganamos con el corazón, pero también necesitamos plata”, dice al aire en TyC Sports.

La escena se repitió incontables veces, con diferentes interlocutores, a lo largo de las tres semanas que duró la competencia: Las Leonas, que no llegan a fin de mes; el esgrimista Augusto Servello, que tiene tres trabajos para costear sus competencias; la corredora Nélida Peñaflor, que entrena en una rotonda porque no tiene una pista de atletismo en su provincia, Santiago del Estero. Y la lista sigue.

Fernanda Russo ganó la medalla dorada y se convirtió en tricampeona suramericana en 10m rifle de aire de tiro deportivo

La zona mixta funcionó como lugar de denuncia para los atletas argentinos. La enumeración no respeta un orden, pero sí una idea: para ser mejores, necesitan que todo lo que los rodea también. Piden, reclaman, imploran. Quieren la recomposición del financiamiento del Enard, el desarrollo de espacios apropiados para entrenar y competir, que el Cenard, ubicado en un lugar privilegiado de la ciudad de Buenos Aires y que hoy ni siquiera cuenta con un plantel médico a disposición, le haga honor a su nombre: Centro Nacional de Alto Rendimiento…

Si bien la Argentina terminó segunda en el medallero de Santa Fe 2026, 20 años después de la última vez que se subió al podio en ese rubro (la anterior fue en 2006, también como local, cuando ganó en Buenos Aires con una cosecha de 105 oros, 95 de plata y 92 de bronce), los atletas no se cansaron de expresar su descontento: ese resultado se sostiene con esfuerzo personal y no con una política de Estado. Terminados los Juegos, un fantasma recorre la Villa Olímpica y pregunta: ¿Qué va a pasar ahora que las luces se apaguen?

Así quedó el medallero final de los Juegos Suramericanos, con la Argentina entre los tres primeros después de 20 años

Un viejo problema conocido

Para entender el tema del financiamiento del deporte argentino conviene hacer memoria y repasar qué es y cómo funciona el Enard. El Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo nació con la Ley 26.573, sancionada el 2 de diciembre de 2009, y empezó a funcionar en agosto de 2010. Su objetivo es dar soporte al entrenamiento y la capacitación de los atletas de alto rendimiento. En la práctica, eso significa becas para deportistas, entrenadores y técnicos, cobertura médica, especialistas en ciencias aplicadas, equipamiento y apoyo para competir en el exterior. Es una entidad de derecho público no estatal, sin fines de lucro, que administran en partes iguales el Comité Olímpico Argentino (COA) y el área de Deportes de la Nación, con presidencia rotativa.

La clave del modelo original estaba en el financiamiento: un cargo del 1% sobre los abonos de telefonía celular que iba directo a una cuenta administrada por el ente, sin pasar por el Tesoro. Esa autonomía buscaba garantizar políticas deportivas de largo plazo, más allá del gobierno de turno.

Pero el esquema cambió durante la presidencia de Mauricio Macri. La Ley 27.430, de reforma tributaria, derogó esa asignación específica y, desde 2018, el presupuesto del Enard depende del monto que el Poder Ejecutivo incluye cada año en la Ley de Presupuesto: para ese año se fijaron 900 millones de pesos. Para los usuarios, sin embargo, la carga no desapareció: los impuestos internos sobre los abonos subieron del 4% al 5%, pero la recaudación pasó a las arcas del Estado.

Daniel Scioli, quien volvió al mando de la Secretaría de Deportes, le entregó la bandera a los abanderados de los Juegos Suramericanos 2026

Hoy el ente conserva la misma estructura mixta, pero con recursos mucho menores. Según el propio Enard, su presupuesto 2026 equivale a 12 millones de dólares. El presidente del COA, Mario Moccia, sostuvo en 2025 que, con la asignación directa de ese 1%, el ente debería haber recibido 59 millones. De acuerdo con Chequeado, 807 deportistas reciben beca, casi 450 menos que en 2024, aunque los montos subieron en términos reales respecto de 2023. Las becas van desde 367.000 pesos mensuales para jóvenes talentos hasta 1,8 millones para medallistas olímpicos, paralímpicos o mundiales.

Segundos en el medallero

¿Cómo se explica ese segundo puesto en los recientes Suramericanos desarrollados en la provincia de Santa Fe si los deportistas no tienen el apoyo económico y estructural que precisan? Hay algunas explicaciones posibles.

Las pruebas tienen niveles muy disímiles: en determinados deportes la competencia es muy alta, con figuras y equipos de nivel mundial como el corredor brasileño Alison dos Santos, el remero uruguayo Felipe Klüver, Las Leonas y Los Pumas 7s, pero en otras disciplinas el nivel todavía es bastante amateur en toda la región. Ser local, además, siempre supone elevar la cosecha.

El equipo argentino de velocidad hizo historia al ganar la posta 4x400 y establecer récord de campeonato en Santa Fe 2026 @panamsports

Otra de las explicaciones viene de origen, apuntan los deportistas. “El argentino es muy competitivo”, dice el esgrimista Servello. Puede no tener los recursos, pero se mueve para conseguirlos: tanto él como la ciclista y medallista Julieta Benedetti coinciden en que los mayores patrocinadores de sus carreras fueron sus padres. La mendocina recibe un apoyo del Gobierno de Mendoza y, luego de sus resultados en el Panamericano 2025, cuenta con una beca del Enard, pero para competir en el más alto nivel todavía necesita el sostén económico de su familia.

Aun así, insiste: “El Estado debería hacer cambios, pero no es el único responsable de apoyar a los deportistas”. Servello, que también recibe una beca del Enard, sugiere que la Argentina estudie el caso de países exitosos en el apoyo a sus deportistas, como Estados Unidos, y proponga un financiamiento en el que participen tanto el sector público como el privado. Y que es el Estado quien debería promoverlo.

El esgrimista Augusto Servello fue una de las voces más críticas sobre la realidad del deporte argentinoERNESTO BENAVIDES - AFP

La comparación con otros países de la región marca la diferencia. Brasil mueve unos 174 millones de dólares anuales -unas 14 veces lo que maneja el Enard- solo entre el programa Bolsa Atleta y el Comité Olímpico de Brasil (COB), y sostiene a más de 10.000 becados con fondos del Estado y de las loterías, contra los 807 de la Argentina. Chile, que terminó cuarto, destina a su programa de alto rendimiento casi tres veces el presupuesto del Enard y, además, le paga a cada campeón suramericano una beca garantizada durante cuatro años.

Otro motivo que permite entender la proliferación de buenos atletas en Argentina es el sistema de clubes barriales, algo único en la región. Son asociaciones independientes sin fines de lucro, que cuentan con espacios de recreación, enseñanza y entrenamiento deportivo. Una plataforma de lanzamiento.

El equipo argentino de natación brilló en el agua de Santa Fe 2026, con la joven Cecilia Dieleke que se llevó siete medallas en su cuenta personalCOA

Y ahora, ¿qué?

Sin luces ni micrófonos, los deportistas vuelven a sus provincias, a sus casas y a sus trabajos. Quienes reclaman en la televisión son apenas una mínima parte de los atletas que necesitan financiamiento, ya que el miedo a las represalias que pudieran sufrir al expresarse es real.

Las estrategias para buscar dinero son creativas y variadas, aunque la vía más segura es conseguir la bendita medalla: si un atleta sube al podio en una competencia suramericana, panamericana u olímpica, accede a la famosa “bequita”. El primer problema es que para llegar a ella hay un largo trecho de entrenamientos y gastos. El segundo, que con la beca no alcanza.

En ese sentido, dos casos fueron emblemáticos en los Suramericanos: el de la atleta Micaela Levaggi, doble medallista de oro en 1.500 y 5.000 metros, y el de la gimnasta Julieta Lucas, que con tan solo 16 años cosechó cinco medallas. Las dos tomaron caminos similares para conseguir lo que les faltaba: colectas y rifas.

Julieta Lucas fue la gimnasta estelar de la Argentina en los Juegos Suramericanos 2026SEBAGRANATA

Levaggi, que a principios de 2026 no había sido aceptada en las becas del Enard, tuvo que solventar con rifas entre sus seguidores la preparación en Europa que luego le permitiría concretar los oros. Ya tenía proyección de medalla, pero tuvo que ganarla para lograr la beca. Lucas muestra la otra cara: ya estaba becada, pero el dinero que recibe del Enard no alcanza para su equipo y hoy intenta juntar los 4.000 dólares que necesita para que su pilar fundamental, el entrenador Guillermo Echeveste, pueda acompañarla al Mundial de gimnasia, su próximo objetivo.

Entonces, ¿cómo se puede priorizar el deporte en la Argentina, una de las naciones latinoamericanas líderes históricamente? Hay pistas bastante claras. En el Congreso, por ejemplo, espera un proyecto para restituir el 1% y ampliarlo a telefonía fija, internet y televisión por cable, lo que permitiría recaudar unos 70 millones de dólares anuales. Obtuvo dictamen en Diputados en octubre de 2025, pero luego fue rechazado por La Libertad Avanza y desde entonces quedó frenado.

La localía fue un factor clave para la cosecha de la delegación argentina en Santa Fe 2026

Los diputados Rogelio Iparraguirre y Victoria Tolosa Paz, autores del proyecto, subrayaron que en los últimos dos años más de 30 técnicos de selección emigraron a países vecinos por falta de presupuesto. Según sus impulsores, la nueva ley no solo permitiría retenerlos, sino también recuperar y ampliar la base del alto rendimiento con una mirada federal. El COA también apoya el reclamo: Moccia calificó la situación de “crítica” en el debate sobre el financiamiento del Enard.

Este sistema no le costaría más dinero al Estado, ya que se financia con un aporte privado: ese cargo sobre los abonos que luego se traslada a los consumidores finales y tiene un costo de apenas 1000 pesos. Los deportistas coinciden en que recuperar ese aporte significaría volver para atrás para ir otra vez hacia adelante.

Tomás Echenique es una de las figuras de los Yacarés, el seleccionado de waterpolo Ignacio González Diez - Juegos Suramericanos Santa Fe 2026

Pero hay una pregunta que despierta este tipo de financiamiento: ¿por qué los ciudadanos deberían aportar al deporte de sus propios bolsillos? La respuesta hay que pensarla como una cadena más extensa. Deportiva, productiva, emocional. Los ídolos deportivos, aquellos que aparecen en la televisión representando al país con el triunfo, sirven como modelos para miles de niños, niñas y jóvenes. Esa admiración lleva a que muchos de esos chicos busquen lugares cercanos a su geografía para desarrollarse en el deporte: los clubes barriales. Servello lo confirma en su charla con LA NACION: “Gané estas medallas en Santa Fe porque había 300 nenes de colegios gritando mi nombre. No sé si esos 300 van a seguir haciendo esgrima, pero con que la mitad o el 10% quieran hacer deporte ya es un montón. Ahí yo cumplo con mi deber: enseñar los valores olímpicos, sacarlos de las calles, de la inseguridad”.

Solo excepcionalmente esos clubes se convierten en cunas de futuros atletas de élite; en una primera instancia, si las cosas se hacen bien, son lugares de socialización y contención, espacios donde se enseña el trabajo en equipo y se desarrollan disciplinas y conductas saludables. En esos semilleros es donde se inician todas las gestas olímpicas. Porque Messi hay uno solo, pero aspirantes pueden ser todos. Y ese triunfo no tiene precio.