El sospechoso, Decarlos Brown Jr., fue enviado a un centro médico penitenciario por problemas de salud mental y su juicio quedó suspendido
19 de septiembre 2026, 08:32hs

Decarlos Brown Jr mató a la refugiada ucraniana Iryna Zarutska en un tren de Charlotte en agosto de 2025. (Foto: gentileza The New York Post).
La Justicia federal de Estados Unidos resolvió que Decarlos Brown Jr., el hombre acusado de asesinar a puñaladas a la refugiada ucraniana Iryna Zarutska en un tren de Charlotte en agosto de 2025, no está en condiciones de afrontar un juicio debido a su estado de salud mental.
El caso, que conmocionó a Carolina del Norte, quedó en suspenso desde junio mientras el imputado recibe tratamiento médico.
El juez federal Kenneth D. Bell aceptó el pedido de la defensa y ordenó que Brown, de 35 años, permanezca hasta cuatro meses en una institución médica penitenciaria. El objetivo es intentar restablecer su capacidad para comprender el proceso y colaborar con su defensa.
El informe psiquiátrico y la decisión judicial
Brown, de 34 años, podría enfrentarse a la pena de muerte por el asesinato de Zarutska. Según la evaluación forense presentada en abril, Brown padece una enfermedad mental que le impide entender la naturaleza y las consecuencias del juicio, así como participar adecuadamente en su defensa.
El informe, presentado bajo secreto de sumario, indicó que existe un pronóstico favorable de recuperación si recibe la medicación adecuada.

Iryna Zarutska había buscado asilo en Estados Unidos tras la invasión de Ucrania por Rusia. (Foto: gentileza The New York Post).
El magistrado dispuso que Brown quede bajo custodia del fiscal general para su hospitalización y tratamiento.
Al finalizar el período de internación, la Justicia evaluará si el acusado recuperó la competencia para continuar con el proceso, si requiere más tratamiento o si resulta imposible restablecer su aptitud.
Los pedidos del acusado y el contexto del caso
En una presentación judicial, los abogados de Brown informaron que su cliente insistió en que el tribunal conociera su situación.
“Quiero decirle a la corte que tengo una emergencia corporal. Alguien tiene acceso total a mi cuerpo y me controla de manera indebida. La policía se niega a investigar y esto requiere una investigación”, expresó Brown, quien además sostuvo que fue mal diagnosticado con esquizofrenia.

Iryna Zarutska buscaba rehacer su vida en Estados Unidos. (Foto: gentileza The New York Post).
El acusado enfrenta un cargo federal por causar la muerte en un sistema de transporte masivo, delito que puede ser penado con la muerte.
Además, hay una causa estatal por homicidio en primer grado, que quedó en pausa hasta que se resuelva el proceso federal.
Qué pasará con el proceso judicial
Una vez que finalice el tratamiento médico, el juez deberá determinar si Brown está en condiciones de ser juzgado.
Si su competencia es restablecida, el proceso continuará; de lo contrario, podría ordenarse un tratamiento prolongado o declararse su inimputabilidad definitiva.
Cómo fue el crimen de la joven ucraniana
Zarutska, que había huido de su Ucrania natal tras la invasión de su país por Rusia, regresaba a casa después de trabajar en una pizzería cuando Brown la apuñaló mortalmente en un tren la noche del 22 de agosto de 2025.
Un video grabado en el vagón por cámaras de seguridad muestra a Brown sentado detrás de Zarutska, antes de levantarse y clavarle un cuchillo en el cuello.
La joven murió minutos después en el tren, mientras que Brown huyó del lugar y fue arrestado poco después.
Una refugiada ucraniana de 23 años fue brutalmente asesinada en un tren en Estados Unidos. (Fotos: WBTVnews)
En una conversación con su hermana Tracey, Brown afirmó que mató a la joven porque “le leía la mente”.
La familia de Brown asegura que el hombre sufre de esquizofrenia paranoide y que venía mostrando signos de deterioro mental desde hacía tiempo. “Cuando vi el video, supe que había llegado a un punto de quiebre. No lo justifico, pero él no era así”, contó Tracey.
Tracey explicó que su hermano venía obsesionado con la idea de que el gobierno le había implantado un chip y que todos lo perseguían. “Me dijo varias veces que tenía ‘materiales’ en el cuerpo y que eso lo obligaba a hacer cosas”, explicó.
En una conversación telefónica desde la cárcel, Brown Jr. le contó a su hermana que no conocía a la víctima y que los supuestos “materiales” en su cerebro controlaban sus acciones. “Me lastimé la mano apuñalándola. Ni siquiera conocía a la señora. Nunca le dije una palabra. Es aterrador, ¿no? ¿Por qué alguien apuñalaría a otra persona sin motivo?”, expresó, visiblemente perturbado.

Por ahora, Decarlos Brown Junior fue declarado inimputable por la Justicia. (Foto: gentileza The New York Post).
Incluso, en la conversación, se refirió a sí mismo en tercera persona y aseguró que “quien manejaba los materiales” fue quien “descargó la furia” sobre la joven.
La madre de Brown, Michelle Dewitt contó que días antes del ataque llevó a un refugio para personas en situación de calle porque se estaba poniendo cada vez más agresivo y que intentó hacerlo internar en vano.
“Cuando llevas a una persona a salud mental y te dicen ‘no tenemos suficiente espacio’ o ‘¿está intentando matarse o matar a alguien?’ y yo respondo que no, entonces no hay nada que podamos hacer, necesita una orden judicial”, explicó.
Sobre su hijo, afirmó “no creer que entienda lo que sucede”.
El caso reavivó el debate sobre la relación entre salud mental y seguridad pública en Estados Unidos. “La seguridad pública y la salud mental deben ser parte de una conversación permanente y conjunta”, sostuvo el exfiscal federal Michael Easley Jr.