Vivir más, pero sobre todo mejor. ¿Qué es la nueva longevidad?

2026/07/14

Ángel Alonso Giménez: Texto | Cristina Garay Navajo: Imagen |

Vivir mejor para vivir más. Podría ser la definición de un concepto y una tendencia en auge en el mundo de la salud, en donde la mirada hacia las personas mayores está cambiando radicalmente. Se llama “nueva longevidad” y ha llegado para quedarse, tal y como sostiene el médico, profesor, escritor y asesor Diego Bernardini, uno de sus principales divulgadores, en una entrevista de EFE Salud.

¿Qué es exactamente la nueva longevidad? Responde el experto argentino: “Es vivir mejor, vivir incluidos, vivir partícipes, entendiendo que las personas mayores tienen derechos, votan, son consumidores, son cuidadores, y como todos y cada uno de nosotros, tienen un halo mágico que se llama dignidad, lo que no se tiene que vulnerar por el solo hecho de cumplir años”.

Punto de partida para la nueva longevidad: la actitud

Confluyen las miradas social, sanitaria y política, pero la nueva longevidad nace en la actitud, en cada uno de nosotros/as, en querer “disfrutar de cada día”, porque “hay que entender que estar vivo es lo mejor” que nos puede pasar, indica Bernardini.

Pero no basta, apunta. Conviene asumir y asimilar “pequeños cambios” en el modo de vida, y “no es solamente ‘voy a salir a caminar, voy a moverme más, voy a pasear más seguido al perro y luego me voy a tirar ocho horas a ver la televisión’”, no es eso. Es, sobre todo, convencerse de que hay que moverse más, cuidar la dieta mejor y socializar.

Esto último es importante: “La gran diferencia es tener esos vínculos con los cuales compartir tus alegrías, tus tristezas, tus angustias… O sea: vínculos profundos”. O sea: amigos/as.

Diego Bernardini durante la entrevista de EFE Salud. EFE/María Aguilella

A la actitud para vivir más viviendo mejor se une entonces la “trascendencia”, preguntarse “¿qué querés dejar a tus hijos, a tus amigos, a tus discípulos, a la sociedad?”.

Bernardini profundiza: “En un momento donde justamente empiezas a tener más tiempo, más libertad de acción, y de alguna manera la posibilidad de ser selectivo”, se trata de “encontrar un proyecto que dé sentido a la vida”. En otras palabras: “De nada sirve decir ‘vamos a vivir 100 años si no sabés qué hacer’».

El riesgo de “romantizar” la longevidad

La nueva longevidad no abarca solamente el ámbito personal. Es más amplio. La política, los gobiernos, las leyes entran en juego.

Este médico graduado en la Universidad de Buenos Aires asegura que si las autoridades saben cuántas personas mayores hay, dónde viven, qué consumen, ¿por qué no las conocen? “Para tratar a personas mayores hay que conocerlas, porque uno de los riesgos que estamos viviendo con toda esta explosión de la longevidad es que se está romantizando un momento de la vida que es muy difícil”.

“Trabajo con personas mayores desde hace 30 años – prosigue – y te puedo asegurar que algunas están muy bien pero otra mucha gente está muy mal. La diversidad es la regla. Entonces me parece que aquí el punto es lograr entender que va a ser una etapa muy larga que nos va a tocar vivir y nos tenemos que preparar para esa transición”.

¿Cómo entra en juego el ejercicio de la política? En palabras de Bernardini, la política debe poner el acento en el “bien-estar”. El experto lo dice así, separado.

Contra la desigualdad

La Organización Mundial de la Salud estima que en el mundo, en este momento, viven alrededor de más de 1.000 millones de personas con más de 60 años. Este segmento de población, por edad, podría representar el 22 % de la población total en 2050. En España, de acuerdo con los números del Instituto Nacional de Estadística, son unos 15 millones las personas que han cumplido 60 años.

La gestión del “bien-estar” de las personas, la gestión de la nueva longevidad, en definitiva, se vuelve un reto mayúsculo. Bernardini plantea tres columnas maestras:

1- El código postal

Reflexiona quien fuera asesor de la OMS: “En salud pública, en epidemiología, decimos que más importante que el código genético es el código postal”. 

Se llaman “los determinantes sociales de la salud”, o expresado de otra manera: la expectativa de vida depende en gran medida del lugar en el que viva la persona mayor: en un barrio en el que se concentra más población y en el que escasean las zonas saludables será más corta que en zonas en las que se concentra menos población y se cuentan más parques, por ejemplo.

esperanza de vida en aumento, según estudio
Personas mayores hacen deporte en un polideportivo de Vitoria (29 de febrero de 2012). EFE/David Aguilar

Y en esa primera zona, como dice Bernardini, “más tasa de uso de servicios sanitarios”, mayor riesgo de saturación. Importante atajar la desigualdad socio-económica.

2- La intergeneracionalidad

Apuesta Bernardini por practicar “la pedagogía de la longevidad”, que es lo siguiente: “Hacer entender a mi hijo, a las generaciones más jóvenes, que lo que estamos hablando no es un tema de viejos ni de personas mayores, ni de mediana edad. Es un tema que nos atraviesa a todos”. 

Recrea una escena como ejemplo: “Es todos juntos compartiendo una noticia y que el abuelo te explique una determinada cosa, que el padre te dé su punto de vista y que el más joven pueda entender y aprender”.

3 – “La lente de género”

Según remarca el también profesor de Medicina en la Universidad Mar del Plata: “Hoy en España hay cerca de 20.000 personas de 100 años o más. El 80-85 % son mujeres, o sea, a mayor edad, mayor presencia femenina. Y esa mujer muchas veces queda en situación de vulnerabilidad porque perdió el ingreso, porque enviudó, no tiene una pensión”.

«Tomar medidas que beneficien a las personas mayores suele tener alto costo político y muy poco beneficio en el corto plazo», denuncia Bernardini

Sobre estas tres columnas conviene construir un modelo para una nueva longevidad, en opinión de Bernardini, lo cual no es fácil porque “tomar medidas que beneficien a las personas mayores suele tener alto costo político y muy poco beneficio en el corto plazo”. El consultor, quien ejerció la medicina en España, valora iniciativas como los viajes del IMSERSO.

El consultor urge, además, a “empezar a trabajar otro tipo de conversación” basado en “empleabilidad, talento senior y jubilación”. “Y – recalca acto seguido – empezar a hablar de muerte médicamente asistida”.

Sobre la jubilación 

Aparece esta palabra clave en el párrafo anterior. Es algo fundamental cuando hablamos de nueva longevidad y Bernardini subraya al respecto que a partir de los 50 años las personas desarrollan “habilidades blandas”. La realidad, sin embargo, mira a otro lado.

“El sector corporativo no está tratando bien a sus colaboradores. Que yo te dé una charlita 6 meses antes sobre cómo vivir la jubilación y el día que vos te jubiles, te hago una cena, te aplaudimos, te escuchamos y te damos con suerte un reloj no significa tratarlo bien”, denuncia.

Diego Bernardini, durante la entrevista de EFE Salud. EFE/María Aguilella

Por ello, el consultor para empresas y organismos internacionales reclama que la jubilación sea un derecho, no una obligación, y que se aplique como tal tanto a la persona que deja de trabajar en la oficina como a la que deja de trabajar en la construcción. Y reclama un cambio en el planteamiento para que prevalezcan retiros transitorios, más lentos, no de golpe.

El miedo a envejecer

Dice Bernardini que el auge de enfoques y literatura sobre la longevidad, uno de cuyos momentos culminantes se produjo en aquella conversación fuera de micrófono entre los máximos mandatarios de China y Rusia sobre vivir más de 100 años, obedece al “miedo eterno de los seres humanos a lo desconocido, a lo que es la muerte, y sobre todas las cosas, a lo que hoy se convierte en el sufrimiento, en problemas de salud vinculados justamente a vivir más”.

Y “esa búsqueda de la inmortalidad está presente desde que el ser humano es ser humano”, pero “la diferencia”, hoy, es que “fondos de inversión”, la tecnología y las redes sociales exigen a la academia y la ciencia explicar que “lo importante no es tanto la cantidad como la calidad”.