
Ratas y ratones buscan refugio dentro de las viviendas en otoño y pueden aprovechar comida expuesta, agua disponible, acumulación de objetos y aberturas mínimas en la estructura. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y Health Canada recomiendan actuar antes de que se instalen: sellar entradas, proteger alimentos, eliminar humedad y reducir refugios.
La presencia de roedores no se limita a un problema de suciedad o daños materiales. Sus excrementos, orina y nidos pueden contaminar superficies y alimentos, por lo que la prevención debe complementarse con una limpieza segura si aparecen señales de actividad.
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Los ratones domésticos pueden colarse por aberturas de apenas unos 6 milímetros, según el CDC. Las ratas requieren espacios mayores, aunque también aprovechan fisuras en muros, pasos de instalaciones y puertas que no ajustan correctamente.
Las zonas más vulnerables suelen estar detrás de electrodomésticos, debajo de fregaderos, en armarios de cocina, alrededor de tuberías, conductos de ventilación, marcos de puertas y ventanas, sótanos y áticos.
Health Canada señala que los umbrales deteriorados, los respiraderos sin protección y las grietas en los cimientos pueden facilitar el ingreso. Una abertura aparentemente menor puede bastar para que un ratón acceda a una despensa, un garaje o un falso techo.
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La primera medida consiste en inspeccionar la vivienda por dentro y por fuera. Conviene revisar cada punto donde entren cables, cañerías de agua, gas o desagües, además de las uniones entre paredes y suelo.

El CDC aconseja rellenar los orificios pequeños con lana de acero y aplicar sellador para que permanezca fija. En los agujeros de mayor tamaño, recomienda usar malla metálica, cemento o chapas cortadas a medida.
La espuma expansiva sin refuerzo puede no ser suficiente si queda expuesta al roído. Los materiales duros, como el metal y el cemento, ofrecen una barrera más durable en zonas de entrada frecuentes.
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Health Canada recomienda colocar burletes metálicos bajo las puertas y revisar su ajuste. También sugiere cubrir los respiraderos de secadoras, áticos y aleros con malla metálica fina.
La inspección debe repetirse después de reparaciones, obras o cambios en las instalaciones. Un hueco abierto para una nueva tubería o un cable puede convertirse en una vía de acceso si no se sella de inmediato.
La EPA identifica tres recursos que los roedores necesitan para permanecer en una propiedad: alimento, agua y refugio. Reducirlos de forma simultánea es más eficaz que intentar controlar el problema solo con productos químicos.
Los alimentos secos, las harinas, los cereales, el azúcar y la comida de mascotas deben almacenarse en recipientes gruesos de plástico, metal o vidrio con tapas ajustadas. Las bolsas originales pueden romperse o quedar expuestas al roído.
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El CDC recomienda limpiar en el momento las migas, los derrames y los restos de comida. Los platos, utensilios y superficies de cocina no deben permanecer con residuos durante la noche.
La comida para perros, gatos u otros animales también necesita control. Los recipientes deben retirarse tras la alimentación y no conviene dejar agua o alimento disponible durante horas en cocinas, galerías o patios.
La basura doméstica requiere contenedores con tapa firme. La EPA aconseja vaciarlos con frecuencia y lavarlos con agua y jabón para evitar que restos adheridos se conviertan en una fuente de alimento.

El agua es otro elemento que favorece la presencia de roedores. La EPA recomienda corregir las pérdidas en grifos, lavadoras, lavavajillas, radiadores y otras instalaciones que mantengan zonas húmedas dentro de la vivienda.
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Los fregaderos no deberían acumular agua durante períodos prolongados. También conviene vaciar platos bajo macetas, recipientes exteriores y otros objetos que retengan líquido.
El orden en sótanos, trasteros, garajes y armarios forma parte de la prevención. Las cajas de cartón, las bolsas de papel, la leña, los periódicos y los objetos apilados pueden servir como escondite o material para los nidos.
La EPA propone retirar el desorden y conservar los materiales necesarios en envases cerrados. Esa práctica no solo dificulta el refugio de los roedores: también permite encontrar antes excrementos, marcas de mordeduras o elementos dañados.
La prevención debe extenderse al jardín, patio y áreas próximas a la vivienda. El CDC recomienda retirar la basura acumulada, cortar la maleza y mantener recortados el césped y los arbustos.
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Las pilas de madera, los materiales de construcción y los objetos abandonados pueden ofrecer protección a ratas y ratones. El CDC aconseja elevar la leña al menos 30 centímetros del suelo y alejarla de la vivienda.
La Universidad de Arkansas Extension recomienda conservar una franja de alrededor de 90 centímetros libre de vegetación junto a cimientos y losas. Esa separación reduce escondites y permite observar con mayor facilidad rastros de actividad.
Las ramas que tocan techos, ventanas o muros también requieren poda. Algunas especies de ratas son capaces de trepar y pueden utilizar la vegetación como acceso a sectores elevados de la construcción.
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Las composteras merecen atención especial. Health Canada sugiere no incorporar residuos grasos o aceitosos, huevos ni productos lácteos, debido a que pueden atraer roedores.
La entidad canadiense también propone instalar malla metálica pesada bajo la compostera para impedir el acceso desde el suelo. La ubicación debe mantenerse alejada de puertas, ventanas y sectores donde se guarden alimentos.

Cuando ya hay actividad confirmada, el CDC recomienda emplear trampas de resorte tradicionales. Deben ubicarse cerca de paredes, ya que ratas y ratones suelen desplazarse siguiendo superficies sólidas.
El extremo con cebo debe quedar junto al muro, de manera que la trampa corte la ruta habitual del animal. La mantequilla de cacahuete figura entre los cebos sugeridos por el organismo estadounidense.
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La Utah State University Extension advierte que una sola trampa suele ser insuficiente. La instalación de varios dispositivos en las zonas donde se detectó actividad permite aumentar la eficacia del control.
El CDC desaconseja las trampas de pegamento y las trampas vivas. Estos métodos pueden estresar al animal y favorecer la liberación de orina, con un posible aumento de la exposición a agentes infecciosos.
Las trampas deben revisarse cada día. La detección de capturas o la persistencia de rastros permite ajustar la ubicación y comprobar si el sellado de accesos está funcionando.
La EPA plantea que los rodenticidas se utilicen si el saneamiento, la exclusión y las trampas no han resuelto la situación. No reemplazan la eliminación de comida, agua y refugio.
Si se emplean, deben ser productos autorizados y colocarse en estaciones de cebo resistentes a manipulaciones. Estas estaciones tienen que permanecer fuera del alcance de niños, mascotas y animales no objetivo.
La Utah State University Extension desaconseja utilizar rodenticidas dentro de la casa. Un roedor que consume el producto puede morir en una cavidad inaccesible y generar problemas de olor o insectos.
Ante una infestación extensa, la opción más segura es recurrir a profesionales capacitados en control de plagas. La evaluación técnica permite identificar rutas de entrada, nidos y factores del entorno que sostienen la presencia de roedores.
Los dispositivos ultrasónicos no cuentan con pruebas científicas suficientes que respalden su eficacia como método de control, según la Utah State University Extension. El sellado, la higiene y las trampas siguen siendo las acciones con mayor respaldo en las guías consultadas.

La limpieza de excrementos, nidos y animales muertos requiere precaución. La Clínica Mayo advierte que barrer o aspirar estos materiales puede levantar partículas contaminadas en el aire.
El riesgo cobra importancia por enfermedades como el hantavirus. El CDC explica que algunas infecciones asociadas a roedores pueden transmitirse al respirar aire contaminado, tocar materiales contaminados o tener contacto directo con los animales y sus fluidos.
La recomendación es ventilar previamente el espacio. Después se deben usar guantes de goma o plástico y humedecer los excrementos, el nido o el cadáver con un desinfectante antes de recogerlos.
La Clínica Mayo indica que el material puede retirarse con toallas de papel desechables. Luego corresponde limpiar la superficie con desinfectante, desechar los elementos utilizados de forma segura y lavarse cuidadosamente las manos con agua y jabón.
La llegada del otoño puede ser una oportunidad para revisar el estado de la vivienda antes de que los roedores encuentren condiciones favorables. Un hogar sin alimentos expuestos, sin fugas, sin acumulación de objetos y con sus accesos sellados ofrece menos posibilidades para que ratas y ratones se establezcan.