
Una trabajadora de la Procuraduría General de la Nación (PGN) de Guatemala falleció tras recibir la descarga directa de un rayo mientras se desplazaba en motocicleta hacia su residencia.
El hecho ocurrió en una ruta alterna de Santo Domingo, en el departamento de Suchitepéquez, Guatemala.
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La víctima fue identificada como Josselyn Amparo Barrios Hernández, de 33 años, quien laboraba en la delegación de Mazatenango.
Testigos afirmaron a socorristas de Bomberos Municipales Departamentales que el suceso ocurrió cuando la empleada pública intentaba eludir un bloqueo vehicular en la ruta principal de Cuyotenango, originado por jornadas de protesta local.
Barrios Hernández, originaria de Retalhuleu, viajaba hacia su domicilio bajo una intensa lluvia torrencial. Ante el congestionamiento en la vía habitual, optó por tomar un trayecto alterno hacia Santo Domingo.
Dos compañeras de labores, que transitaban detrás en otra motocicleta, presenciaron la descarga eléctrica y sufrieron crisis nerviosas severas, por lo que fueron trasladadas de urgencia al Hospital Nacional de Mazatenango.
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La PGN confirmó el deceso de la funcionaria e hizo públicas sus condolencias a la familia y allegados.
El impacto de un rayo sobre una persona genera un flujo masivo de energía en una fracción de segundo. La principal causa de muerte inmediata por este fenómeno es el paro cardíaco fulminante, provocado por la interrupción brusca de la actividad eléctrica natural del corazón.
La corriente también recorre el sistema nervioso central, lo que genera daños cerebrales, pérdida de conocimiento, parálisis temporal o permanente y ruptura de tímpanos debido a la onda de choque acústica.
Además, el calor momentáneo suele originar quemaduras en la piel y lesiones musculares profundas por un proceso de alteración celular denominado electroporación.

Las estadísticas médicas y meteorológicas mundiales señalan que la probabilidad de que una persona reciba el impacto de un rayo en un año determinado es de menos de una en un millón.
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Sin embargo, este riesgo se eleva durante actividades al aire libre y al transitar en vehículos descubiertos.
Los factores que atraen o facilitan la descarga hacia el cuerpo humano incluyen la presencia en zonas abiertas de elevada altitud, la proximidad a elementos aislados de gran altura como árboles o postes, y la movilidad en medios de transporte sin cubierta metálica cerrada, como las motocicletas.
La conducción bajo tormenta eléctrica expone al conductor a ser el punto más elevado y conductor de la corriente hacia la tierra.
Para prevenir accidentes durante tormentas eléctricas, los especialistas en seguridad recomiendan buscar refugio inmediato dentro de una edificación con paredes y techo sólido, o bien en el interior de un automóvil de carrocería metálica con las ventanillas cerradas.
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Los vehículos descubiertos, las motocicletas y las carpas no ofrecen protección aislante. Si una persona se encuentra al aire libre sin posibilidad de resguardo, debe alejarse de árboles, postes de luz, estructuras metálicas y cuerpos de agua.
En caso de quedar atrapado en un terreno despejado, la indicación de emergencia es colocarse en posición de cuclillas con los pies juntos y la cabeza inclinada hacia el pecho, evitando tumbarse sobre el suelo para minimizar el contacto con las corrientes terrestres.