Segovia, 12 sep (EFE).- El escritor y presidente de IE University, Diego del Alcázar, ha reivindicado este sábado el papel de las humanidades y la cultura como una vía para afrontar la crisis de identidad de una sociedad inmersa en un desarrollo tecnológico acelerado que marca la IA.
Ha sido durante una conversación con el periodista Carlos Franganillo en el marco del Hay Festival de Segovia, en la que, bajo el título 'Tensión frente a la modernidad', ambos han abordado las relaciones entre tecnología, identidad, educación y conocimiento.
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Y lo han hecho a partir de la novela de Del Alcázar "La idea de volver", protagonizada por Adrián, un académico que vive en Nueva York y regresa a un pueblo imaginario de las montañas de Cantabria para reencontrarse con su historia familiar.
El escritor ha explicado que el regreso del protagonista no es solamente físico, sino también una búsqueda de su identidad y una forma de recuperar fuerzas para afrontar el futuro.
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La novela establece un paralelismo entre el personaje de Adrián, vinculado al mundo tecnológico, y Fausto, su padrastro, arraigado en las tradiciones y la mitología cántabra.
Del Alcázar ha señalado que la sociedad actual dispone de un acceso “ilimitado e inmediato” al conocimiento, pero continúa sin responder a las grandes preguntas sobre la existencia.
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En ese contexto, ha comparado la relación contemporánea con la tecnología con el pacto de Fausto con Mefistófeles, en referencia a la obra de Goethe.
“Vivimos bajo una suerte de felicidad algo impostada”, ha afirmado el escritor, quien ha advertido de que las redes sociales pueden llevar a las personas a refugiarse en realidades virtuales que no siempre coinciden con la auténtica.
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A preguntas de Franganillo, Del Alcázar ha relacionado el mito platónico de la caverna con el uso del teléfono móvil, al considerar que las pantallas pueden convertirse en una representación parcial de la realidad.
No obstante, ha rechazado demonizar la inteligencia artificial y ha defendido que el problema reside en el uso que se hace de la tecnología y en la situación personal de quien interactúa con ella.
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El escritor ha discrepado de quienes atribuyen a las pantallas la pérdida de capacidades entre los jóvenes y ha situado el origen del problema en la degradación de la educación y la pérdida de valor del mérito.
A su juicio, la comprensión lectora, las matemáticas, la filosofía y el pensamiento crítico son conocimientos fundamentales que no pueden quedar relegados por una educación excesivamente condicionada por intereses ideológicos.
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En el ámbito universitario, ha defendido que la formación no debe limitarse a transmitir capacidades técnicas, porque muchas de ellas pueden ser sustituidas por la inteligencia artificial. En cambio, ha considerado esencial desarrollar la capacidad de pensar críticamente, interpretar el futuro y decidir hacia dónde deben dirigirse los proyectos y las empresas.
Franganillo ha advertido, por su parte, de la dificultad creciente de los medios de comunicación para mantener una información sosegada en un entorno dominado por el ruido y la viralidad.
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El periodista ha señalado que los medios tradicionales se enfrentan a la disyuntiva entre mantener la rigurosidad o recurrir a contenidos más sensacionalistas para captar la atención.
“Nos sentimos un poco ahogados por todo ese ruido que se viraliza muchísimo más rápido”, ha explicado, al tiempo que ha defendido la necesidad de ofrecer información contrastada y evitar el alarmismo ante los avances de la inteligencia artificial.
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Del Alcázar ha concluido que la cultura puede ser un antídoto frente a la crisis de identidad de la sociedad contemporánea, porque permite comprender quiénes somos, quiénes hemos sido y cómo otras culturas interpretan el mundo.
“Las humanidades y la cultura son una gran vía de escape a esa crisis de identidad”, ha defendido. EFE
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