Riquelme cerró a Chimy Ávila para Boca, pero Arruabarrena frenó todo: «Quiero resolver otros problemas»

2026/08/07

(BUENOS AIRES).- "El Chimy había generado entusiasmo dentro del mundo Boca", reconocen en el club, pero Rodolfo Arruabarrena frenó la llegada de Ezequiel "Chimy" Ávila y pidió redirigir los recursos del mercado hacia un defensor central derecho y un volante. La operación por el delantero, que estaba prácticamente cerrada desde lo contractual, quedó en pausa por una decisión futbolística del entrenador.

El Vasco entiende que, con la incorporación de Enner Valencia, el puesto de centrodelantero quedó cubierto. Por eso le bajó el pulgar al pase del Chimy y solicitó enfocar los esfuerzos en las zonas que considera más desprotegidas del plantel. "Arruabarrena no quiere incorporar por cantidad, sino sumar futbolistas que puedan resolver problemas concretos dentro del campo", explicaron desde el entorno del cuerpo técnico.

Ávila era visto como una alternativa de jerarquía, con experiencia en el fútbol europeo y un perfil de delantero intenso, de mucha entrega y capacidad para competir. De hecho, el club ya había avanzado en las conversaciones para concretar su regreso al fútbol argentino, y la negociación estaba encaminada. El atacante, con pasado en el Betis, despertaba ilusión en el hincha por sus características diferentes a las del resto del plantel.

Sin embargo, la planificación deportiva de Arruabarrena tomó otro rumbo después de la llegada de Valencia, a quien el entrenador considera capaz de asumir el rol principal en el ataque azul y oro. La postura del Vasco no significa que el pase del Chimy esté descartado, pero sí que dejó de ser una prioridad inmediata. La idea es no acumular nombres en una misma posición y usar los recursos disponibles para cubrir las zonas donde el plantel todavía presenta necesidades.

Las nuevas prioridades del mercado

Arruabarrena quiere un marcador central derecho que compita por un lugar en la defensa y eleve la competencia interna. Además, busca un volante que aporte dinámica, recuperación y juego asociado, una pieza que complemente a los mediocampistas actuales y le permita al equipo tener más variantes en diferentes escenarios.

Boca viene mostrando una evolución en su funcionamiento, pero el cuerpo técnico cree que todavía hay aspectos por corregir. La intención es darle mayor equilibrio al equipo, fortalecer la estructura defensiva y sumar una pieza más en la mitad de la cancha que permita sostener la intensidad durante los partidos.

Por ahora, el Chimy espera novedades mientras el club analiza sus próximos movimientos. La dirigencia deberá decidir si retoma las conversaciones más adelante o si utiliza ese cupo para las prioridades que marcó el entrenador. Antes de sumar otro atacante, Arruabarrena quiere terminar de construir la columna vertebral de su equipo, una decisión que refleja la lógica de un mercado en el que la última palabra la tiene el cuerpo técnico y no la dirigencia.