“Estoy muy tranquilo. Soy muy optimista. Vamos a mejorar. La verdad, tenemos un equipazo. Vamos a jugar muy bien al fútbol”, dice primero. Y al ratito asegura: “Siento que los jugadores se tiran de cabeza por mí y por River. Tener esa sensación es importantísimo”.
Todo lo declaró Eduardo Coudet después de la victoria de River, de un triunfo que le sirvió para romper la peor racha histórica que señalaba seis derrotas consecutivas y que en el actual Torneo Clausura lo ubicaba último en su zona sin puntos y sin goles a favor.
El ex técnico del Alavés lució aliviado y también ilusionado. Es lo que le sucedió a todo River. Es lo que le pasó también al capitán Nicolás Otamendi, quien apuntó: “Estoy contentísimo con la victoria porque la necesitábamos. Fueron días muy duros, muy complicados”. Y es lo mismo que transmitió el recién incorporado Thiago Almada: “Estoy muy feliz por el debut con esta camiseta, pero lo más importante fue la victoria del equipo porque veníamos de días difíciles”.
River rompió su peor racha justo el día en que debutó Almada, el ex Atlético de Madrid protagonista de la compra más cara en la historia del fútbol argentino. Thiago jugó recostado a la izquierda, con Angel Correa por el medio y con Joaquín Freitas abierto a la derecha. Esa línea de tres hombres detrás de Lucas Beltrán, el centrodelantero, se encontraba respaldada por dos volantes para equilibrar como Tobías Andrada y Aníbal Moreno.
Así como River había perdido en este torneo los cuatro partidos que había jugado, también como contracara su rival, Argentinos Juniors, había ganado los cuatro disputados. Por eso la victoria millonaria además resulta valiosa.
Sin brillar, lejos de convencer e ilusionar, River fue un poco más que Argentinos y mereció ganar. Lo abrió en una jugada sucia, donde contó con dos rebotes afortunados después de sendos toques de Correa y Almada que dejaron solo en posición de gol a Gonzalo Montiel, quien definió con frialdad. El segundo lo hizo Angel Correa de penal, ya cerca del final, tras una infracción que a él mismo le habían cometido.
Argentinos nunca terminó de soltarse demasiado, excepto en un lapso en el segundo tiempo en el que Hernán López Muñoz sacudió el travesaño. Le faltó profundidad al equipo de Nicolás Diez. Sin embargo, River siempre dio la sensación de estar más cerca en un desarrollo bastante parejo.
Correa dejó algunas aceleraciones interesantes. Almada no pesó demasiado y anduvo lejos del área. Fue la mejor producción del capitán Otamendi. Y no mucho más.
Lo más importante para River era ganar. Salir de la mala racha como para conseguir tranquilidad y buscar una identidad definida, que seguro se apoyará en lo que puedan generar como sociedad Correa y Almada.
El equipo de Coudet abandonó el último puesto del Grupo B del Clausura, superando a Aldosivi. El miércoles disputará la ida de los octavos de final de la Sudamericana contra Independiente Santa Fe en Bogotá. Todo lo hará intentando combinar un resultado positivo con crecimiento en el juego. Es el único modo de darle solidez a las ilusiones.