Tras el mazazo de la derogación de los decretos de vivienda, Pedro Sánchez abandonó el viernes el Congreso sin descartar apretar el botón nuclear del adelanto electoral. Él mismo alimentó este escenario: “La historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que se imaginan”, advirtió al PP y Junts. Pero el presidente del Gobierno evitó tomar una decisión en caliente. “Toca parar y reflexionar”, alegan en su núcleo duro.
Además de abrir consultas con ministros y dirigentes socialistas, el jefe del Ejecutivo quiso también tomar el pulso de una ciudadanía que salió a la calle y acampó en las plazas para expresar su indignación por la crisis de la vivienda, con el desahucio de Maricarmen Abascal en Madrid como “punto de inflexión”. “Depende de cómo reaccione la sociedad en los próximos días”, advirtieron en la Moncloa.
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Las manifestaciones celebradas ayer en Madrid y medio centenar de ciudades –aunque las lluvias torrenciales obligaron a aplazar las protestas en Barcelona– fueron “muy potentes”, según admiten en la dirección del PSOE. Y está previsto que continúen en los próximos días. “Los ciudadanos progresistas somos más que los conservadores en este país”, recalcan en la Moncloa.
Esta es la tercera vez en esta convulsa legislatura en que Sánchez abre una reflexión sobre si sigue resistiendo, pese a todas las adversidades, o pone fin a su actual mandato. En dos ocasiones, según confesó, sopesó dimitir: cuando se abrió la causa judicial por presunta corrupción contra su mujer, Begoña Gómez, en abril del 2024; y cuando el secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, fue detenido, también por presunta corrupción, en junio del 2025, tras la causa abierta contra su antecesor, José Luis Ábalos. Ahora, estos días de reflexión de Sánchez deben dirimir si trata de mantener a flote una legislatura ya muy cuesta arriba, o precipita las elecciones como ya hizo en el 2023.
El giro de los acontecimientos deja en el aire la legislatura y la expectativas sobre los presupuestos
El golpe de Junts del viernes fue demoledor, no solo para los decretos de vivienda sino para el curso de la legislatura. Y dinamitó todos los planes del Gobierno. La indignación social y política por el desahucio de Maricarmen, y la disposición de Junts a la negociación, sirvió para reflotar el borrador del decreto ley de vivienda que permanecía guardado en un cajón, desde antes del verano, por falta de apoyos parlamentarios.
Pero, para la Moncloa, que Junts se abriera de nuevo a la negociación y al acuerdo –tras la ruptura de relaciones en octubre del 2025– era mucho más. Era una “oportunidad histórica” para resucitar la mayoría parlamentaria de la investidura y para volver a impulsar la legislatura, aunque ya estuviera en su recta final hacia el 2027.
El Gobierno daba por hecho hasta el pasado jueves por la noche la convalidación, al menos, del primer decreto de vivienda con, entre otras medidas, la moratoria de desahucios. “Soy razonablemente optimista”, admitió Sánchez el miércoles. Y en la Moncloa confiaron en que fuera el precedente para la posterior convalidación de la prórroga del escudo social ante la espiral inflacionista provocada por la guerra de Irán y, a continuación, se abrieran nuevas expectativas sobre los dos grandes proyectos aún pendientes de aprobar por el Consejo de Ministros: el nuevo modelo de financiación autonómica y, la traca final, los presupuestos generales del Estado para el 2027.
El giro de los acontecimientos consumado el pasado viernes, no obstante, vuelve a dejar la legislatura en el aire. Y, a Sánchez, pendiente de decidir si convoca ya las elecciones.
Todo el PSOE contiene entre tanto el aliento, en espera de que el presidente despeje la incógnita. Sánchez reunirá mañana a la ejecutiva de Ferraz. “El Partido Socialista está preparado para cualquier escenario”, aseguró ayer la presidenta de Navarra, María Chivite. “Lo que el presidente decida, bien estará”, zanjó a su vez la vicesecretaria general del PSOE de Andalucía, María Márquez.
ERC advierte al Gobierno
“Que deje de jugar con Catalunya”
Oriol Junqueras reclamó ayer en X a Pedro Sánchez que cumpla con los “compromisos y deje de jugar con las necesidades de Catalunya”. También reclamó a Illa que “asuma su responsabilidad” y exigió a Junts que decida si quiere “defender los intereses del país” o seguir votando con PP y Junts. Para el líder republicano “Catalunya no puede quedar atrapada entre el electoralismo de unos y el bloqueo de otros”. Por su parte, la secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, pidió también al presidente del Gobierno que aproveche el tiempo que le queda a esta legislatura para impulsar “consensos” y evitar “shows mediáticos”. Para Alamany, la votación de los decretos representa “el fracaso de la política ante una de las grandes preocupaciones” de la ciudadanía, un fracaso que “tiene nombres y apellidos” y señaló a PSOE y Junts.

Madrid, 1966. Redactor de La Vanguardia en Madrid desde 1997