Sergey Hernández: “Quiero formar parte de la historia del Barça”

2026/09/24

En solo dos años, el Barça dejó de tener la mejor portería del mundo (Gonzalo Pérez de Vargas y Emil Nielsen), y parecía la hecatombe. El club contrató a Sergey Hernández, portero de la selección española que brillaba en el Magdeburg, pero ¿cómo encajaría en una portería tan exigente? En solo dos partidos, de Champions ante el Aarhus (21 paradas) y el Montpellier (16), el meta navarro nacido en Rusia (1995) se ha revelado como una pieza indispensable de este Barça que aspira de nuevo a todo. Tras ganar las Supercopas de Catalu­nya e Ibérica, ahora llega el Mundial de clubs (mañana, debut ante el Pinheiros, 14.30 h). Hernández atendía a La Vanguardia antes de volar a Egipto.

Cuando uno recibe la llamada del Barça, ¿qué es lo primero que le viene a la cabeza?

Para mí, cuando te llama Barça es como ese momento de la infancia en el que te sentabas ante la televisión para ver a Garralda, a Svensson, a todas las grandes leyendas del balonmano, y te das cuenta de que puedes formar parte de esa historia, de que podía llegar a ser lo que había soñado con 10 años. Es lo que más me atrajo: la realidad supera a la ficción cuando te llama el Barça.

¿Formar parte de esa leyenda?

Sí, formar parte de lo que es el club, de su historia. Para mí, la del Barça es la portería con más historia de cualquier equipo del mundo en el balonmano. Saber que mi nombre va a formar parte de esa lista de porteros es un título que poca gente puede tener.

A los 12 años, cuando empezó ya de portero, ¿en quién se fijaba?

Tenía dos porteros que eran mis referentes: Niklas Landin y Danijel Saric. Considero a Landin [37, en el Aalborg] el mejor de la historia; come en una mesa a parte. Estar 10 o 11 años en la Bundesliga, jugando la liga, la Champions, con la selección danesa en Europeos, Mundiales, Juegos, y lograr todos los títulos y ese nivel constante requiere mucho, mucho sacrificio, dedicación y profesionalidad. Saric [49, retirado] me gustaba mucho por su forma de parar y cómo celebraba, cómo transmitía esa pasión al público; es algo especial.

¿Se le ha pegado algo de ellos?

Nunca he sido mucho de ver vídeos de balonmano, sino de fijarme en otros porteros e intentar complementar mi estilo. He cogido cositas de Landin, de Sterbik, de Gonzalo, de Saric… Ir modelando mi forma de ser, cogiendo actitudes y cosas de otros también me ha ayudado a llegar hasta aquí.

A usted lo contrata el Barça para suplir al considerado mejor portero del mundo, Emil Nielsen. ¿Cómo se lleva eso? ¿Pesa?

No se trata de venir a ser el relevo de Emil, sino a la portería del Barça. Emil es un pequeño porcentaje de la historia de la portería del Barça. Antes estuvieron Gonzalo, Moller, Sterbik, Sjöstrand, Svensson... Así que si algo me tendría que poner presión no es suplir a Emil, sino ser el portero del Barça.

Más que compararlo con mitos, la afición se podría preguntar si estará a la altura de Nielsen.

El tiempo lo dirá. El trabajo, la dedicación, el profesionalismo y las ganas están ahí. A día de hoy creo que lo estoy haciendo bien.

Le hemos visto dos grandes actuaciones en la Champions. ¿Es un anticipo del Sergey Hernández que está por venir?

Voy partido a partido. Me perdí la Supercopa Ibérica porque me dejaron quedarme en casa por el nacimiento de mi hijo Leo. La mejor manera de agradecérselo a Carlos Ortega, al staff y al equipo fue haciendo dos grandes partidos. Y ahora, hacer un gran Mundial de clubs para lograr otro título.

¿Qué diferencia ha notado entre el Barça y el Magdeburg?

La gran diferencia son los jugadores. En Alemania hay una cultura más nórdica, a las 5 de la tarde oscurece y la gente es más casera, entrena y se va a casa. En el Magdeburg conté que había veintipico niños [hijos de jugadores]; casi todos tenían mujer y niños y hacían planes de familia. Aquí, Barcelona y el clima permiten el ocio, disfrutar de la ciudad, hacer cosas con el equipo. Y no jugar la Bundesliga, no tener partidos a cara de perro cada día, también ayuda. Aquí los jugadores son más cercanos, más de bromas, porque hay españoles, franceses, portugueses… Somos más abiertos y más cariñosos.

¿Cuál es su reto en el Barça?

No me gusta pensar en el futuro, pero mi idea es ayudar a ganar todos los títulos posibles. Una motivación extra es ayudar a Dika a que se vaya con un back-to-back , ya que es su último año aquí y ha hecho tanto por el club. Y por supuesto me motiva muchísimo ganar la Champions con el Barça.

¿Cómo le gustaría aterrizar en el Palau Blaugrana?

Me considero un portero que se involucra mucho con la afición; la gente lo vio en el Magdeburg. En el Palau quiero transmitir ese punto de energía, cuando el partido está un poco frío intentar que el público siga empujando. Y también a mis compañeros: si tienen un mal día, que me vean motivado y les transmita seguridad.

Se le ve con ganas de agradar.

No es ganarme a la afición, quiero formar parte de ella. No quiero que me prefieran a Emil Nielsen, lo que quiero es formar parte de ellos, ser uno más de ellos.

Toni López Jordà