Skay en La Plata: homenaje al Indio y la alegría de volver | El Dia

2026/07/26

La espera terminó. Trece años después de su última presentación en la ciudad, Skay Beilinson regresó este sábado a La Plata con Los Fakires y protagonizó una noche cargada de simbolismo en el Hipódromo, donde más de 6.000 personas celebraron el reencuentro con uno de los músicos más influyentes del rock argentino. El recital, además, llegó pocas semanas después de la muerte de Carlos “Indio” Solari, su histórico compañero en Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y tuvo un momento de profunda emoción cuando el guitarrista le rindió homenaje sobre el escenario.

La expectativa por el regreso fue tan grande que la producción debió modificar la sede original del espectáculo. Inicialmente previsto para el Estadio Atenas, el recital fue trasladado al Hipódromo de La Plata para responder a la alta demanda de entradas y garantizar una mayor capacidad, una decisión que terminó reflejándose en un predio colmado.

Desde varias horas antes del inicio del espectáculo, las inmediaciones del Hipódromo comenzaron a poblarse de fanáticos llegados desde distintos puntos de la provincia y del país. La espera se transformó en un ritual: sobre las veredas, en los accesos e incluso junto a las vías del ferrocarril, grupos de distintas generaciones compartían la previa con bebidas en mano, canciones y la ansiedad por volver a ver a Skay en la ciudad donde nació la historia ricotera.

Las referencias a ese universo aparecían por todos lados. Abundaban las remeras con la imagen del Indio Solari y, entre la multitud, circulaban cientos de papelitos con una leyenda que resumía el espíritu de la noche: “Poli y Skay, bienvenidos a donde todo comenzó”. Muchos de ellos terminaron esparcidos sobre el piso del predio, como parte de una bienvenida cargada de significado.

Ya dentro del Hipódromo, mientras el escenario permanecía a oscuras, la espera se rompió con un canto que rápidamente se propagó por todo el predio: “El que no salta es un inglés”.

Cerca de las 22.30, las luces finalmente se apagaron. La introducción instrumental de “La nube, el globo y el río” dio paso a “Paria”, desatando la primera gran ovación de la noche. Desde ese instante, el público respondió con un coro permanente y los primeros pogos frente al escenario.

El comienzo continuó con “Soldadito de plomo” y “Tal vez mañana”, todos temas de su etapa solista. Tras esa primera seguidilla, Skay tomó el micrófono por primera vez para dirigirse al público platense: “Al fin, por fin, de vuelta en la ciudad”, dijo, provocando otra explosión de aplausos.

EL HOMENAJE

El momento más emotivo de la noche llegó pocos minutos después. Antes de sumergirse en el repertorio de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Skay recordó a su histórico compañero con una frase breve pero contundente: “En homenaje y honor al querido amigo Indio, que en paz descanse”.

La reacción fue inmediata. El Hipódromo estalló en una ovación que se prolongó durante varios segundos y dio paso a un clima de profunda emoción. Entonces comenzaron a sonar “Todo un palo” y “Criminal Mambo”, dos clásicos de Los Redondos que fueron cantados de principio a fin por miles de personas, en uno de los pasajes más intensos del recital hasta ese momento.

En medio de ese tramo, un imprevisto obligó a hacer una breve pausa: una cuerda de la guitarra de Skay se rompió y el show quedó interrumpido durante algunos minutos mientras el músico cambiaba de guitarra para continuar con el recital.

Al cierre de esta edición, la fiesta ricotera seguía encendida en el Hipódromo platense. El recital continuaba con un público que no dejaba de cantar y acompañar cada tema, mientras se mantenía la expectativa por un cierre con “Ji ji ji”, el clásico que suele convertirse en el momento de mayor comunión entre Skay y sus seguidores.

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