‘Solo me funcionaba el 20 % del corazón’: 891 personas han recibido trasplantes de órganos en los hospitales de la JBG

2026/09/08

Karla realizaba su rutina de sentadillas en el gimnasio cuando, de un momento a otro, empezó a ahogarse. Le faltaba el aire, su rostro se puso pálido y sus labios se tornaron de un tono morado.

A los pocos minutos de permanecer sentada, la joven de 20 años recuperó el aliento y se trasladó hasta su casa en compañía de una prima, con la que a diario se ejercitaba. A partir de ese día, su vida cambió.

“En la noche me levantaba porque me ahogaba, no podía dormir; luego, no podía dar dos pasos porque me ahogaba”, recuerda esta guayaquileña, a quien le detectaron insuficiencia cardiaca en abril de 2024: “Solo me funcionaba el 20 % del corazón”.

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Tres meses después de este diagnóstico —en julio de 2024— y mientras permanecía hospitalizada, Karla obtuvo “una segunda oportunidad de vivir” al recibir un trasplante de corazón.

Esta joven fue una de los cinco pacientes a los que les practicaron este procedimiento en 2024 en un hospital de la Junta de Beneficencia de Guayaquil (JBG), cuya Unidad de Trasplante cumple este 9 de septiembre 17 años de creación.

En 2009 empezó este servicio con 3 trasplantes renales. En 2010 practicó 13 renales y 2 de córneas y con el pasar de los años se fueron sumando más procedimientos y más acreditaciones para otras tres intervenciones. En 2013 se registraron tres hepáticos; en 2021, 1 cardiaco; y en 2025, 1 pulmonar.

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En total, 891 pacientes han recibido trasplantes de estos cinco órganos (361 de riñón, 329 de córneas, 178 de hígado, 21 de corazón y 2 de pulmón) en los hospitales Luis Vernaza y Alfredo Paulson de la JBG en estos 17 años.

Disminución de donantes en el país

Durante los últimos tres años se ha registrado una reducción de estas intervenciones. En 2023 se practicaron 72 trasplantes; en 2024 hubo 45; en 2025, fueron 47; y en lo que va de este 2026 suman 13. Esta reducción se debería, básicamente, a la disminución del número de donantes, considera Carlos Bermello, jefe de la Unidad de Trasplante de la JBG, quien sostiene que la tasa de donación en el país es “bajísima”.

El especialista destaca que la tasa de donación es de 4,5 donantes por millón de habitantes en Ecuador, mientras que en países como España es de 45 donantes por millón de habitantes. Ante ello, Bermello hace un llamado a los ciudadanos a ser donantes, ya que hay 1.226 personas en lista de espera, según las cifras del Instituto Nacional de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células (INDOT).

“Los pacientes que están en espera son pacientes que si no reciben un órgano inexorablemente van a fallecer... Es muy importante que las personas hagamos conciencia de que una persona que ya no necesita un órgano pueda donarlo para que otra persona pueda vivir y mejorar su calidad de vida”, refiere.

Otro de los factores que podría influir en la reducción de estos procedimientos es, menciona Bermello, que no todos los hospitales hacen captación de donantes, ya que —apunta— estas intervenciones las realizan especialmente los hospitales grandes, de tercer nivel. En el caso del Alfredo Paulson tienen, además, un Banco de Tejidos que provee de tejidos, venas y huesos a otros hospitales.

“Era una decisión de vida o muerte”

La recuperación de estas intervenciones depende de cada paciente. Karla, tras dos años de estar trasplantada y tomar a diario los inmunosupresores —tratamiento que reduce la actividad del sistema inmunitario para evitar que el cuerpo rechace el órgano—, asegura que se siente bien y de a poco retoma su rutina. Ya realiza actividades físicas y planea laborar y estudiar el próximo año la carrera de CPA (Contador Público Autorizado).

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Israel, asimismo, tiene previsto retomar en 2027 sus estudios universitarios en Biología. En 2024 se vio obligado a retirarse, tras aprobar el octavo semestre, porque su estado de salud se agravó. Sus síntomas fueron fiebre, anemia y sus ojos y piel tomaron una coloración amarillenta.

Tras varias pruebas, en octubre de ese año le diagnosticaron cirrosis biliar secundaria. En el hospital Alfredo Paulson recibió tratamiento farmacológico y a mediados de 2025 le confirmaron que necesitaba un trasplante de hígado y fue incluido en la lista de espera.

Pero esta espera afortunadamente no fue larga. Ocho meses después, en febrero pasado, le llamaron para informarle que había un donador. “Yo me asusté, porque sabía que era riesgoso. Yo no estaba bien, tenía anemia y desnutrición, era una decisión de vida o muerte”, cuenta.

Israel tomó el riesgo y aceptó el trasplante de hígado. “Yo había escuchado que son años de espera, pero conmigo fue rápido. Entonces comprendí que esto es de Dios y me dije ‘si sale bien, gracias a Dios, y si sale mal, también gracias a Dios’, porque es su voluntad”, expresa este joven cristiano, de 25 años.

En estos seis meses, la recuperación ha sido lenta y los inmunosupresores le han ocasionado algunos efectos secundarios, como insomnio. Ya se siente un poco mejor y espera que su salud se restablezca para retomar su carrera de Biología y ejercer su profesión.

La supervivencia de los pacientes trasplantados durante el primer año es de más del 90 % y, a los siguientes cinco años, de más de 85 %, destaca Bermello. En el caso de trasplante de corazón, asegura Juan Javier Zúñiga, líder del equipo de trasplante cardíaco y de pulmón, la sobrevida media es de diez años, aunque hay pacientes que superan los 20 años y, luego, pueden recibir otro trasplante. (I)