Hay imágenes de la industria espacial a las que nos hemos acostumbrado demasiado rápido. Ya no le sorprende a casi nadie que un cohete despegue, cumpla su misión y vuelva a colocarse en vertical sobre una plataforma en mitad del mar. No sé si se ha convertido en algo cotidiano o es que nosotros nos hemos vuelto menos impresionables por la sobreexposición de información que recibimos diariamente.
Sin embargo, no todo es corriente en el mundo de las naves y los propulsores espaciales: una superestructura ‘con brazos’ capaz de atrapar al vuelo un gigante como Starship sigue sin ser algo que se vea todos los días.
SpaceX quiere llevar un paso más allá lo que ya consiguió en vuelos anteriores, esta vez por partida doble. Elon Musk, CEO de la compañía, anunció durante la presentación de resultados del tercer trimestre que intentará capturar las dos etapas de Starship en su próximo vuelo de prueba, el número 15, previsto para noviembre. Así, además de intentar recoger el propulsor Super Heavy, los ‘palillos’ gigantes del sistema conocido como Mechazilla tendrán el desafío añadido de intentar recuperar también la nave.
Serán dos maniobras separadas dentro de una misma misión, ya que el propulsor y la nave realizan trabajos diferentes y, asimismo, regresan a la Tierra de manera distinta y en momentos distintos.
Qué hace Mechazilla, por qué atrapar Starship es un logro y cuál es el objetivo de la maniobra
Mechazilla utiliza dos grandes brazos metálicos instalados en una torre para recoger el vehículo cuando regresa. Pero los brazos no frenan su caída: el propulsor o la nave deben controlar su trayectoria y encender los motores para reducir la velocidad y colocarse en el punto de captura.
Capturar Starship es, sin embargo, más difícil: Super Heavy se separa durante el ascenso y vuelve a Tierra, mientras que la nave continúa su viaje y regresa desde órbita a mayor velocidad y necesita que su escudo térmico la proteja del intenso calentamiento de la reentrada. Después debe controlar el descenso y frenar con sus motores hasta situarse entre los brazos. La captura también tiene que evitar daños en las losetas del escudo térmico, una dificultad que los ingenieros de SpaceX han señalado en otras ocasiones.
La clave está en el por qué: la razón de dedicar tantos esfuerzos a una maniobra que parece sacada de una película es que SpaceX quiere reutilizar el sistema completo. La captura permite recuperar el vehículo junto a la infraestructura de lanzamiento, donde puede inspeccionarse y prepararse para otra misión. La compañía plantea ese diseño como una forma de facilitar la reutilización y reducir el tiempo entre vuelos.
Pero recuperar un vehículo no significa conseguir que vuelva a volar (o hacerlo con poco mantenimiento). Una captura exitosa en esta prueba solo demostraría lo primero, mientras que para comprobar lo demás hay que revisar los componentes, evaluar los daños y repetir el proceso.