Suben los precios del pescado por la menor oferta en Villa María del Triunfo: Bonito y jurel se disparan ante proximidad del fenómeno El Niño

2026/09/03

El impacto del fenómeno El Niño elevó el precio del bonito hasta S/12 por kilo en el terminal pesquero de Villa María del Triunfo, en Lima, según comerciantes del mercado. Los vendedores atribuyeron la suba a una menor descarga de las embarcaciones artesanales, una situación que redujo el volumen disponible para la venta y presionó los valores de especies habituales en la mesa de los hogares capitalinos.

El bonito es uno de los pescados con mayor presencia en los mercados de Lima por su precio, rendimiento y uso en preparaciones cotidianas. La menor oferta alteró esa dinámica y llevó el kilo a un nivel que los comerciantes consideran elevado para una parte de sus clientes. En los puestos del terminal, la preocupación se concentra en que el incremento limite las compras de las familias que acuden en busca de proteínas de menor costo.

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La situación no se limita al bonito. Los vendedores también informaron un aumento del precio del jurel, otra de las especies de consumo frecuente en la capital. La coincidencia de ambos incrementos reduce las opciones para quienes buscan pescado fresco a precios accesibles. Los comerciantes prevén que los valores podrían mantenerse altos durante las próximas semanas si no se recupera el abastecimiento desde las zonas de pesca artesanal.

Varios pescados enteros sobre una cama de hielo picado en un mostrador de madera, con trabajadores y cajas de plástico al fondo.
Ejemplares de bonito y jurel permanecen expuestos sobre hielo en el mostrador de un terminal pesquero. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La explicación que ofrecen los comerciantes está ligada a las condiciones del mar asociadas con El Niño. El calentamiento de las aguas puede modificar la presencia, distribución y disponibilidad de distintas especies, con efectos directos sobre la actividad extractiva. Cuando las embarcaciones llegan con menores volúmenes de captura, los mercados mayoristas y minoristas reciben menos producto y los precios reaccionan ante una oferta más limitada.

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En el caso del bonito, la reducción de las descargas repercute desde el inicio de la cadena comercial. Los vendedores deben comprar menos mercadería o pagar más por ella, costos que luego se trasladan al precio final. En un mercado donde la venta depende de la rotación diaria y de la conservación del producto, la escasez agrega presión sobre comerciantes y consumidores.

Los puestos del terminal de Villa María del Triunfo reflejan esa tensión. Por un lado, los comerciantes buscan mantener variedades que permitan atender a su clientela habitual. Por otro, enfrentan un escenario en el que los precios de especies populares ya no resultan tan competitivos frente a otras alternativas. La menor disponibilidad también afecta las ventas, ya que algunos compradores reducen cantidades, cambian de producto o postergan su compra.

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Unas manos sostienen billetes y monedas junto a una balanza de metal que contiene un pescado fresco.
Un comprador cuenta billetes y monedas frente a una balanza con un pescado fresco en un mercado de abastos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El perico aún no llega en grandes volúmenes a los mercados limeños

Los comerciantes mencionaron al perico como una de las especies que podría ofrecer una alternativa ante la menor presencia de otros pescados. Este recurso proviene de aguas más cálidas, por lo que su llegada al mercado suele asociarse a cambios en las condiciones oceanográficas. Sin embargo, los vendedores señalaron que todavía no ingresa de forma masiva al terminal pesquero, por lo que no alcanza a compensar la menor oferta de bonito y jurel.

La falta de un mayor volumen de perico limita las posibilidades de sustitución para los consumidores. Cuando varias especies de demanda cotidiana suben de precio al mismo tiempo, las familias tienen menos margen para elegir según su presupuesto. Esa situación puede modificar los hábitos de compra en los mercados de Lima, donde el pescado compite con otras fuentes de proteína que también forman parte del gasto diario.

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El abastecimiento de pescado depende de factores que van desde las condiciones del mar hasta las jornadas de faena, el desembarque, el transporte y la distribución hacia los mercados. En ese recorrido, una caída en la captura artesanal puede sentirse con rapidez en los precios minoristas. Los vendedores consultados anticiparon que el escenario se mantendría mientras persista la menor descarga y no se produzca una mayor entrada de especies disponibles en aguas cálidas.

Un barco pesquero de madera amarrado a un muelle donde dos personas con trajes impermeables mueven cajas de plástico con pescados al amanecer.
Pescadores artesanales desembarcan cajas con capturas de pescado en un muelle durante el amanecer. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El incremento del bonito y del jurel llega en un momento en que muchas familias organizan sus compras con montos definidos para alimentos básicos. Un kilo a S/12 puede representar una diferencia relevante para quienes adquieren pescado para varios integrantes del hogar. La suba obliga a revisar cantidades, comparar puestos o elegir especies distintas, aunque las alternativas tampoco siempre están disponibles en los volúmenes esperados.

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Un pescadero utiliza un cuchillo para cortar un pescado de colores sobre una mesa metálica cubierta de hielo y varios pescados.
Un comerciante filetea un pescado sobre una mesa metálica con hielo en el terminal pesquero de Villa María del Triunfo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para los comerciantes, el problema excede el valor que figura en la pizarra. Una menor variedad puede reducir el flujo de compradores y aumentar el riesgo de que parte de la mercadería permanezca más tiempo en los puestos. La actividad depende de ventas rápidas y de una oferta constante, por lo que la disminución de las descargas artesanales afecta tanto a quienes comercializan el producto como a quienes lo consumen.

Un hombre sostiene un pescado grande con las manos junto a una persona con micrófono en un espacio interior
Un comerciante sostiene un pescado en el Terminal Pesquero de Villa María del Triunfo durante un reporte sobre el impacto del fenómeno de El Niño en la oferta marina.

Las próximas semanas serán determinantes para conocer si el ingreso de perico u otras especies logra ampliar la oferta en los mercados limeños. Por ahora, el bonito y el jurel se mantienen bajo presión por la menor disponibilidad, mientras los consumidores de Lima enfrentan precios más altos y menos opciones en uno de los productos centrales de su alimentación cotidiana.

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