El Milano Premier Padel P1 se reservaba un desenlace a la altura de las expectativas. Con un Allianz Cloud vestido de gala y un ambiente propio de las grandes ocasiones, Agustín Tapia-Arturo Coello y Juan Lebrón-Leo Augsburger saltaron al 20x10 dispuestos a librar una batalla de altos vuelos por el último título de la gira europea. Un duelo a cara o cruz por en el que el gaditano y el joven revés argentino llegaban con la confianza por las nubes tras eliminar por la épica a Galán-Chingotto en semifinales, tratando de poner fin a la racha positiva de los líderes del ranking, campeones de los últimos cuatro torneos.
Y la final no tardó en echar chispas. Desde el primer intercambio quedó claro que nadie estaba dispuesto a regalar absolutamente nada. Imponiendo un ritmo frenético sobre el 20x10, el 'Lobo' y el posadeño apretaron los dientes y buscaron la grieta en el muro de los número uno. Los de Agustín Gómez Silingo llegaron a disponer de hasta tres oportunidades para tomar la iniciativa, pero los Golden Boys resistieron el asedio y terminaron llevándose un Star Point de máxima tensión. Sin duda, un primer aviso de todo lo que estaba por venir.
Pero Lebrón-Augsburger no estaban dispuestos a dar un paso atrás. Lejos de bajar el ritmo, los número 3 siguieron presionando y encontraron su recompensa en el quinto juego, cuando por fin lograron quebrar el servicio rival. Un break que les permitió tomar la iniciativa y abrir brecha en el marcador (2-4).

Quedaba mucho camino por recorrer, pero el gaditano y el joven revés albiceleste no dieron opción a la reacción. Firmes al servicio, agresivos para ganar terreno en la red y extraordinariamente sólidos a la hora de cerrar los espacios, Juan y Leo no se dejaron intimidar y protegieron su ventaja hasta el final, culminando el primer asalto por 4-6. La sorpresa empezaba a tomar forma en la capital de la moda.
El golpe dejó tocados a los pupilos de Gustavo Pratto, incapaces de encontrar fisuras en el plan de juego de sus rivales. Una situación que quisieron aprovechar Lebrón y Augsburger, decididos a ir a por la final. En el tercer juego, con un 0-40 a favor, el gaditano y el posadeño dispusieron de hasta tres nuevas bolas de break para asestar otro zarpazo, pero los Golden Boys resistieron y evitaron el chaparrón. Contra las cuerdas, Tapia-Coello encontraron la manera de sobrevivir y evitar que sus rivales abrieran todavía más la herida.
Y ahí despertó la bestia. Cuando más lo necesitaban, el 'Mozart' y el 'King' resurgieron de sus propias cenizas y sacaron su mejor versión para darle un vuelco al encuentro. La reacción no tardó en traducirse en el marcador: en el siguiente juego, el de Catamarca y el vallisoletano encontraron por fin la grieta que tanto habían buscado y firmaron la primera rotura del partido a su favor, situando el 4-1 en el luminoso. El escenario había cambiado por completo y los favoritos empezaban a recuperar el terreno perdido.
Esta vez, Agustín y Arturo no dejaron escapar la oportunidad. Sólidos para administrar la ventaja y mucho más cerca de su nivel habitual, los números uno cerraron el set por 6-3 y restablecieron la igualdad. Todo se iba a decidir en el tercer y último asalto.
Con el viento a favor, Tapia-Coello no se conformaron y volvieron a golpear de entrada, tomando la iniciativa cuando la bola más quemaba (2-0). Sin margen de error, Lebrón-Augsburger no bajaron los brazos y siguieron buscando una respuesta que les permitiera reengancharse al partido. Pero los número uno no lo permitieron. Tirando de jerarquía y sangre fría en los momentos de máxima tensión, los Golden Boys ampliaron su ventaja y terminaron culminando la remontada: 4-6, 6-3 y 6-2 tras casi dos horas de batalla.
Una victoria de enorme mérito con la que conquistaban su cuarto título consecutivo y el duodécimo de la temporada, dejando muy encarrilada la lucha por el número 1. Todavía quedan cuatro torneos por delante, pero Agustín y Arturo llegan en un estado de forma espectacular al tramo definitivo.