El empate frente al Leganés dejó un incendio inesperado en el Girona. Más allá del resultado y de las sensaciones del estreno liguero, los comportamientos de Viktor Tsygankov y Vladyslav Vanat han generado un importante malestar dentro del club y también entre una afición que no ha escondido su decepción. Especialmente señalado ha quedado el primero.
Quique Álvarez decidió convocar a Tsygankov para la primera jornada y el ucraniano debía ocupar su lugar en el banquillo. Sin embargo, el extremo se negó a cambiarse y a sentarse junto al resto de sus compañeros. Fue el propio entrenador quien confirmó lo sucedido después del encuentro. “Tsygankov estaba convocado y no ha querido cambiarse, pero no puedo decir nada más”, explicó.

Sus palabras provocaron una oleada de críticas entre los seguidores blanc-i-vermells. Tsygankov desea abandonar el club este verano, pero continúa teniendo contrato con la entidad, por lo que numerosos aficionados han censurado una actitud que consideran alejada del compromiso exigible mientras siga perteneciendo a la plantilla. El episodio también ha generado comentarios negativos entre seguidores de algunos de los clubes con los que se ha relacionado al futbolista, poniendo el foco en su manera de gestionar la voluntad de salir.
Pero Tsygankov no fue el único caso. En un primer momento, se filtró una posible negación en Vanat a la hora de saltar al terreno de juego. Aun así, el club ha querido desmentir esta información, desmarcando por completo la situación del delantero con la del extremo. Hubiese generado una reacción sorprendente porque, hasta ahora, Vanat había mostrado predisposición para continuar y convertirse en una de las referencias ofensivas del proyecto que busca regresar a Primera.
Los dos episodios tampoco han pasado desapercibidos dentro del vestuario. Tras el partido se vivieron momentos de tensión y algunos integrantes del grupo alzaron la voz para recriminar unas actuaciones entendidas como contrarias al colectivo en un momento en el que el cuerpo técnico insiste precisamente en la necesidad de construir un equipo unido y comprometido.
El club está gestionando ambas situaciones de manera interna y estudiará los pasos a seguir. Entre las posibilidades está la adopción de medidas disciplinarias, incluidas posibles sanciones, aunque por ahora el club analiza lo sucedido antes de tomar una decisión.
Quique ya había avisado en la previa: “Necesito jugadores que quieran estar aquí y que solo piensen en el Girona”. Apenas unas horas después, el mensaje adquirió todavía más sentido. Con el mercado abierto y varios futuros por resolver, el primer problema serio del curso no ha llegado desde el césped, sino desde dentro del propio vestuario.