Antonio Ayoví Nazareno: Travesía con cimarrones, Trata de viejas y otros | Columnistas | Opinión

2026/07/31

31 de julio, 2026 - 06h30

Zarpamos en la XXVII edición del Congreso Internacional de Ecuatorianistas: Literatura, arte y culturas del Ecuador. Red académica internacional que estudia y difunde la literatura y cultura ecuatoriana, capitaneada por Manuel Medina, docente de la University of Louisville y una tripulación estelar de la Escuela de Literatura de la Universidad de las Artes de Guayaquil, como Solange Rodríguez, Siomara España y Paulina Briones; Mónica Murga, de la Universidad Católica de Guayaquil, y Emannuelle Sinardet y David Macías Barrès, de la Université Paris Nanterre, entre otros.

Del 16 al 19 de junio, estanterías, nóveles y añejos libros, damas, caballeros, estudiantes, “polizones” en general, navegamos sobre letras y palabras diaspóricas, mayéuticas, alumbrando conocimientos para sacudir el pensamiento crítico y transformar falsas realidades en verdades purgadas en dialécticas redes. La proa enrumba al horizonte con sonora prosodia, donde guancavilcas reivindican su identidad lingüística; perros del alba “ladran”, manglares exigen conciencia; diásporas rememoran sus rutas cimarronas. Críticas “sin-razón poética” elevan voces femeninas vanguardistas, Marx atestigua nuestra literatura. A babor, Poseidón y Neptuno rompen brújulas y GPS. Beatos parodian y desacralizan poderes; pieles muertas abrazan los insectos que cohabitan su descomposición; ríos se reivindican como agentes históricos vitales; hachas destajan líricas ficciones; almas migrantes penan sus de retorno; realismos neorrealistas escudriñan abecedarios; la paz incluida y excluida invaden viñetas; alumnas de la UArtes buscan utópicas nostalgias en el distópico Guayaquil.

A estribor, Yemanyá enfrenta el calor con sus candentes caderas; en barlovento Mama Cocha apoya con andina brisa. En la eslora y manga bibliotecaria pescamos lecturas, huellas, culturas; discursos de resistencia contra miedos que tiemblan por las olas de violencia; susurros animales en pieles encorazonadas; sueños fracturados a versos; dramaturgos en otras voces; artes conflictuadas por espacios públicos; Matilda leyéndonos precoz. San Pedro oferta redes, cabos y cañas; Abdón Ubidia nos mira tras un cristal; corrientes oníricas de mujeres transforman lo social; Guayaquil nocturno se escribe y construye en individual para deconstruirse en colectivo; geometrías vivas danzan identidades y memorias; mitos revolucionarios de cuerpos dolientes disiden en corporeidades mujeriles rebeldes. Siomara se presenta en semiótico cuerpo fundido al abyecto desborde cuan quijotesca pelea de gallos. Eses fatales camuflan las Heces fecales y Trata de viejas de Sonia Manzano, con irónicos personajes femeninos militantes; letras violan normas jurídicas; poetas lojanas exigen visibilidad. Clara Medina “desnuda” el Club Lector del MAAC, mientras la descolonización lingüística y la estructura patriarcal escoran en Islas sedientas.

Desde la popa, la bitácora registra en audiovisual y cine. Atracamos en el malecón con el Ritual efímero del fuego eterno de Raúl Vallejo. Soltamos anclas empapados de saberes, en “incompleta” paz, pero felices por la fecunda travesía. (O)