El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este miércoles una proclamación que aumenta de forma temporal la cuota libre de aranceles para la importación de recortes de carne magra de vacuno, un mecanismo que da forma legal al plan que había anunciado el 21 de agosto para intentar frenar el encarecimiento de la carne. La Casa Blanca justificó la medida por el “aumento desproporcionado” de los precios que enfrentan los consumidores estadounidenses.
El decreto formaliza el compromiso que Trump adelantó a través de Truth Social hace 5 días: permitir la entrada de hasta 300.000 toneladas métricas de producto para carne molida durante los próximos 90 días sin el arancel adicional que se aplica una vez superada la cuota ordinaria. Trump aseguró entonces haber obtenido el compromiso de que esa carne se venderá un 25% por debajo de los precios actuales de mercado, aunque ni él ni la Casa Blanca han precisado qué países proveerán el producto ni cómo se verificará ese descuento en el punto de venta.
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La proclamación llega el mismo día en que Zippy Duvall, presidente de la Federación Americana de Oficinas Agrícolas, envió una carta a Trump pidiéndole reconsiderar el plan. Duvall advirtió de que importar el equivalente a más de 299.000 toneladas métricas (660 millones de libras) de carne extranjera con un descuento del 25% “perjudicará a los ganaderos estadounidenses”.
El rechazo del sector no se limita a la Farm Bureau. Justin Tupper, presidente de la Asociación de Ganaderos de Estados Unidos, calificó la medida de contraria a los intereses de los productores nacionales, y la ha abierto además una fractura dentro del Partido Republicano: los senadores Tim Sheehy, de Montana, y Deb Fischer y Pete Ricketts, de Nebraska, criticaron la decisión por perjudicar a productores de sus estados.
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El origen de la crisis de precios está en los efectos acumulados de la sequía, los incendios forestales y el alza en el costo de los insumos, que llevaron a los ganaderos a liquidar cabezas de ganado. Según la Farm Bureau, el hato estadounidense está en su nivel más bajo desde 1951, tras caer a un mínimo histórico de 86,2 millones de cabezas en enero, un 8,6% menos que en 2020. La aparición este año del gusano barrenador del Nuevo Mundo agravó la escasez al forzar restricciones sobre las importaciones de bovinos desde México.
El precio promedio de la carne molida rondó los USD 6,89 por libra en julio, un incremento aproximado del 57% respecto a 5 años atrás, según datos de la Reserva Federal de San Luis. La diferencia arancelaria explica el atractivo de la medida: las importaciones dentro de cuota pagan apenas 4,4 centavos por kilogramo, mientras las que exceden ese límite enfrentan un 26,4%, una brecha que puede superar USD 1,80 por kilogramo, según un informe de la propia Farm Bureau.
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No es la primera vez que la Administración de Estados Unidos recurre a este mecanismo. En febrero, Trump firmó una proclamación similar que amplió en 80.000 toneladas métricas anuales la cuota libre de arancel para recortes de carne magra procedentes de Argentina. Aquella medida respondió al mismo diagnóstico: una oferta ganadera insuficiente para sostener la demanda interna.
La Farm Bureau ha subrayado un dato que agrava la disputa: cerca del 70% de los terneros nacidos en primavera se vende durante la misma ventana de 90 días del plan de importaciones, lo que, según Duvall, presionará a la baja los precios que reciben los ganaderos justo cuando la Casa Blanca busca resultados visibles de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
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El plazo de 90 días fijado por la proclamación convierte esta etapa en la prueba real de la apuesta de Trump: si el descuento llega a los mostradores o, como advierten economistas del sector, la diferencia queda retenida por empacadoras y minoristas sin aliviar ni al consumidor ni al ganadero.