Buscar números, detectar repetidas y completar cada espacio del álbum parecía un simple entretenimiento, pero también ejercitaba una estrategia mental que resulta útil para estudiar, recordar y clasificar datos.
11 de julio 2026, 20:42hs

Un estudio dice que los chicos que coleccionaban figuritas desarrollaron una habilidad útil para organizar información. (Imagen ilustrativa generada con IA)
Los álbumes de figuritas marcaron la infancia de millones de chicos en todo el mundo. Aunque para muchos solo eran un juego, distintas investigaciones muestran que esta actividad también permitía desarrollar habilidades cognitivas relacionadas con la organización de la información, un proceso fundamental para el aprendizaje.
Un estudio publicado en la revista científica Developmental Psychology analizó las estrategias de memoria utilizadas por alumnos de segundo, cuarto y sexto grado de primaria. Durante la investigación, los participantes compararon cuatro formas de recordar información: categorizar, repetir, observar y nombrar.
Qué estrategia de memoria resultó más efectiva, según el estudio
Los investigadores comprobaron que los chicos consideraban más eficaces la repetición y la categorización que simplemente observar o nombrar los distintos elementos.
Además, el trabajo detectó que, a medida que crecían, los estudiantes tendían a agrupar la información en categorías, una estrategia que facilita el aprendizaje y mejora la recuperación de los datos almacenados en la memoria.

Al coleccionar figuritas, los chicos practican la repetición y categorización. (Imagen ilustrativa generada con IA)
Esta habilidad permite que el cerebro organice la información según características en común, en lugar de intentar recordar cada elemento por separado. De esta manera, los datos quedan distribuidos en grupos más fáciles de identificar y recuperar.
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Por qué coleccionar figuritas ayuda a organizar información
Completar un álbum de figuritas pone en práctica muchas de las operaciones que intervienen en la organización de la información. Los chicos suelen ordenar las figuritas repetidas por número, selección, equipo, personaje o colección, al mismo tiempo que identifican cuáles ya pegaron y cuáles todavía les faltan.
Cada nueva figurita también obliga a comparar la información con la colección existente, encontrar el lugar correspondiente dentro del álbum y actualizar mentalmente qué espacios continúan vacíos.
Según el médico y especialista en educación Ranko Rajović, este pasatiempo estimula procesos como la clasificación y la seriación, dos habilidades fundamentales para el desarrollo cognitivo. En los álbumes deportivos, por ejemplo, los chicos relacionan jugadores, selecciones, posiciones, países y números, mientras calculan cuántas figuritas necesitan para completar cada página.

La clasificación es muy útil en distintas actividades de la vida, como el estudio o el trabajo. (Imagen ilustrativa generada con IA)
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Qué beneficios puede aportar este hábito durante la infancia
Los especialistas aclaran que coleccionar figuritas no garantiza, por sí solo, una mejor memoria, pero sí ofrece una práctica constante de habilidades como la clasificación, la comparación, la organización y la recuperación de información.
Estas capacidades luego resultan útiles en múltiples situaciones cotidianas, como estudiar para un examen, ordenar apuntes, planificar tareas o comprender contenidos cada vez más complejos.