20/08/2026
Actualizado 21/08/2026 - 01:42h.
Aunque parezca están hechas de casualidades, muchas veces las oportunidades llegan después de años de esfuerzo silencioso y constancia incluso en los momentos más difíciles. De hecho, la vida no siempre avisa cuando, después de décadas de obstáculos, todo a nuestro alrededor está a punto de cambiar.
Lo sabe bien Valter Fonseca dos Santos, un ciudadano brasileño que pasó cerca de 16 años durmiendo en las calles de Patos de Mina, un municipio del estado de Minas Gerais. A principios de los 2000, este ciudadano dejó su Ilhéus natal en busca de un empleo estable, pero acabó sin trabajo ni techo hasta que decidió darle un vuelco radical a su vida.
Durante años, este hombre sin hogar trató de buscarse la vida como pudo. Realizó múltiples tareas precarias y temporales y llegó a trabajar en una plantación de tomates, pero perdió su empleo al finalizar la cosecha. Mientras tanto, pasaba las noches a la intemperie, durmiendo allí donde podía y sin poder costearse una simple habitación.
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Se preparó a la oposición a sepulturero mientras vivía en la calle
Después de casi una década viviendo en esta situación tan vulnerable, Valter dijo basta en 2015: «No quería vivir en la calle como los demás», contó en una entrevista al medio brasileño G1. Decidió entonces entrar en el Centro de Referencia de Asistencia Social Especializada con la intención de mejorar su situación financiera y encontrar una manera de ganarse la vida honradamente.
El personal de este organismo le ayudó a elaborar un currículum y llegaron a enviarlo a varias empresas, pero nunca lo llamaron. Fue entonces cuando surgió la oportunidad de presentarse a la oposición para ser sepulturero y, animado por los orientadores, este hombre decidió presentarse. Eso sí, estos mismos le impusieron una condición: debía dedicarse en cuerpo y alma a sus estudios y obtener la primera posición.
A pesar de que se encontraba en situación de calle, Valter no renegó en su ímpetu de asegurar un puesto de trabajo y abandonar de una vez por todas estas condiciones de extrema vulnerabilidad. Estudió cuatro horas al día durante cuatro meses, aprovechando siempre las horas de luz natural, y convirtió los bancos de los parques públicos donde solía dormir en su propia sala de estudio.
Obtuvo la mejor nota de los 21 candidatos que aspiraban a las plazas disponibles
Cuando llegó el día del examen, este brasileño llegó más que preparado y supo aprovechar el tiempo. Así lo demostraron sus notas: logró 26 aciertos de los 30 posibles, lo que le permitió ocupar el primer lugar entre los 21 candidatos para el puesto de sepulturero que competían por las tres plazas disponibles.
Tras obtener la plaza en la prefectura de Patos de Minas, Valter comenzó a percibir un salario de más de 800 reales (unos 132 euros al cambio), así como de otros beneficios como vales de comida y seguro médico. Un sueldo más que digno tras años luchando por salir de la indigencia: «Cuando me ponga el uniforme y empiece a trabajar, se me dibujará una enorme sonrisa en la cara, créeme», llegó a decir entonces.
Entre sus primeros objetivos después de conseguir el trabajo, este hombre tenía claro a qué irían destinados sus primeros ahorros como sepulturero. «Pretendo usar el primer sueldo para alquilar una casa», llegó a decir en diciembre de 2015 al medio TV Paranaíba, dejando clara que su historia de esfuerzo y superación se puede aplicar a todo tipo de circunstancias de la vida.
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