Un juez de Cádiz imputa por primera vez en España a cinco ‘petaqueros’ por un delito de piratería marítima en aguas territoriales tras embestir a la Guardia Civil con su narcolancha

2026/10/27

ANDALUCÍA

El magistrado Alexandre Codes Trujillo, a petición de la Fiscalía antidroga, ha enviado a prisión a los cinco arrestados. Uno es colombiano y otro de Albania. Los tres restantes son gaditanos. Trataron de darse a la fuga tras ser detectados mientras suministraban combustible a otra embarcación. Iniciaron una huida que acabó en aguas del río Guadalquivir

Los cinco imputados por piratería marítima.

Los cinco imputados por piratería marítima.E.M.

Actualizado Martes, 27 octubre 2026 - 12:15

El magistrado titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), Alexandre Codes Trujillo, ha enviado a prisión a cinco presuntos miembros de una organización de traficantes de droga a los que acusa de la comisión de los delitos de contrabando, atentado a agentes de la autoridad y piratería marítima asociada al narcotráfico en aguas territoriales españolas.

Es la primera vez en España que un juez, a petición de la fiscalía especial antidroga de Jerez de la Frontera, dirigida por Andrés Álvarez, imputa un delito de piratería en aguas territoriales españolas a un detenido (cinco, en este caso) relacionado con el narcotráfico.

En un auto fechado el pasado 24 de octubre, al que EL MUNDO ha tenido acceso, el magistrado recuerda que una reciente sentencia del Tribunal Supremo, de abril de 2026, condena a unos narcos por piratería marítima asociada al narcotráfico, pero en aguas internacionales, con ocasión de la muerte de un agente del Servicio de Vigilancia Aduanera.

Los acusados fueron arrestados el jueves de la semana pasada, después de embestir en repetidas ocasiones con su embarcación contra una patrullera de la Guardia Civil que trató de abortar un trasvase de combustible en alta mar. Tras ser divisados, los presuntos contrabandistas trataron de escaparse. Fue cuando se inició una persecución que acabó en aguas del río Guadalquivir. Cuatro agentes de la Benemérita resultaron heridos leves. La persecución se inició a las 13.25 horas del 22 de octubre. Finalizó una hora y 40 minutos después.

El citado juez de Sanlúcar estima que en este caso que ahora instruye se dan circunstancias semejantes que avalan la imputación de los cinco suministradores de combustible a otra embarcación dedicada a introducir droga por la costa española. En el argot del narco se les conoce como petaqueros.

Estado en que quedó la lancha de la Guardia Civil, tras la persecución.

Estado en que quedó la lancha de la Guardia Civil, tras la persecución.E.M.

Codes Trujillo sustenta la imputación del delito de piratería asociada al narcotráfico en aguas territoriales "a consecuencia de las maniobras violentas y de peligrosidad realizadas por la embarcación perseguida [por la Guardia Civil], con bruscos virajes y embestidas con su proa en el costado de estribor (...), ocasionando graves daños a la patrullera y lesiones de diversa consideración a los cuatro agentes" que iban a bordo, "incluso con posible rotura de la décima costilla" a uno de ellos.

El magistrado no sólo acusa de dicho delito al piloto de la embarcación, José Naim B., sino que lo hace extensivo a los otros cuatro tripulantes en base a la doctrina del Supremo, que determina la "comunicabilidad" de la responsabilidad penal entre coautores cuando uno de ellos comete un exceso respecto del plan delictivo inicial. "En el contexto de una huida conjunta (...) siendo responsable, al menos, el conductor por dolo directo, y cuando menos, el resto, por dolo eventual".

Dos de los acusados son de origen albanés y colombiano. Los tres restantes son españoles. En concreto, gaditanos. Dos son vecinos de Algeciras y otro de La Línea de la Concepción. La embarcación de la Guardia Civil contra la que embistieron presenta un agujero en el caso de 63 centímetros de ancho y 32 de alto, según se explica con todo detalle en el atestado presentado al juez, al que este periódico también tiene acceso.

Desde inicios de esta década aproximadamente, el Guadalquivir se ha convertido en una de las principales vías de entrada de cocaína en Europa y lugar de paso frecuente de lanchas de suministro de combustible a las embarcaciones que operan en alta mar.