Un luchador argentino reveló el detrás de escena de pelear en UFC: “Si les da la gana, te pueden cortar cuando quieran”

2026/08/15

Esteban Ribovics portada

El argentino volverá a subir al octágono en 2026

Esteban El Gringo Ribovics tiene por delante una de las peleas más importantes de su carrera. Esta noche, el argentino enfrentará al histórico Edson Barboza en UFC 330 en el Xfinity Mobile Arena de Filadelfia, a partir de las 22 horas (por streaming en exclusiva a través de Paramount+). Para el salteño de 30 años, el combate ante el brasileño de 40 representa una oportunidad para volver a la senda del triunfo después de la derrota ante Mateusz Gamrot y, también, para acercarse al objetivo de ingresar al Top 15 de la categoría de peso ligero.

Pero mientras la atención suele concentrarse en lo que sucede dentro del octágono, existe otra pelea que los fanáticos casi nunca ven: la que comienza cuando se apagan las cámaras y tiene que ver con permanecer dentro de UFC.

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Ribovics, que llegó a la compañía después de impresionar a Dana White en el Contender Series en 2022, conoce esa realidad desde adentro. Su primer contrato llegó después de aquel nocaut ante Thomas Paull y tuvo una estructura que, según explica, es habitual para quienes comienzan su recorrido en la organización.

“El primer contrato con UFC fue el que me gané en el Dana White Contender Series. Era por tres o cuatro peleas y, según el resultado de tus peleas, ellos te firman el segundo contrato. La primera la perdí, la segunda la gané, después tuve una tercera oportunidad en la que me saqué el hombro, y recién en la cuarta, con el nocaut de la patada que se hizo viral, me dieron el contrato para pelear la próxima, que es donde me gané el bono. En cuanto al nuevo contrato, por cantidad de peleas sí fue igual al otro, por plata, obviamente no. Sube un poco más. El primer contrato para todos siempre es 10 y 10: 10 por pelear y 10 por ganar. El próximo ya depende de tu mánager o de la performance que hayas dado en esas tres peleas”.

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La explicación permite entender una de las particularidades de la vida de un peleador profesional: estar dentro de UFC no significa necesariamente tener asegurada una carrera a largo plazo. El rendimiento deportivo es, en buena medida, el pasaporte para continuar.

El camino de Ribovics en UFC
Ribovics habló del detrás de escena de UFC

Y existe una diferencia concreta entre ganar y perder. “Por pelear te pagan una parte y por ganar es el doble, pero si perdés, nada. Salvo que, como me pasó con la pelea con Nasrat (NdR: el marroquí Haqparast con el que perdió por decisión en 2025), que perdí pero fue pelea de la noche. Cuando uno gana el bono de la pelea de la noche, es para el ganador y para el perdedor. Ahí sí llevás un bono extra, pero si perdés y no pasó nada, no fue una pelea espectacular, nada”.

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La estructura también se extiende a los viajes. Para cada evento, UFC se ocupa de una parte importante de la logística, pero el peleador tiene que afrontar determinados gastos si quiere ampliar su equipo de trabajo.

“En la semana de pelea se encargan ellos. Te pagan a vos y a una sola esquina. Si querés traer más personas con vos, lo tengo que pagar yo. Por ejemplo, si traigo a mi fisio, a mi partner, a mi otro coach, a mi esposa, todo eso va por mi bolsillo. Ellos pagan una sola esquina. Te dan una sola esquina y una sola habitación”.

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Es una de las caras menos visibles de pertenecer a la organización más importante de las artes marciales mixtas. Del otro lado, Ribovics destaca una estructura que lo sorprendió desde el primer día.

“Uno se encuentra con una organización diferente. De haber peleado en organizaciones chiquitas en Sudamérica a encontrarse con esto, donde hay muchas personas encargadas para cada sector. La organización que hay por detrás es impresionante: cómo te siguen, te buscan del aeropuerto en camioneta, te traen, te tratan como un rey. Toda esa parte por detrás es impresionante. La organización es una empresa billonaria, es mucho el organismo grande”.

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Ribovics ganó en UFC y avanza en su carrera al título
El Gringo quiere volver al triunfo este sábado

También existe una relación particular con las redes sociales. Los peleadores son protagonistas de la promoción de sus propios combates y la difusión de sus actividades, aunque UFC genera contenidos y material durante las semanas de pelea.

“Ahí le pifio un poco porque soy medio malo con las redes sociales (risas), pero me están ayudando ahora. Cada vez le pongo un poco más de empeño para poder mejorar. Ahora tengo a mi filmmaker, una chica que me ayuda y mi esposa también me ayuda bastante con esto. A veces van a filmar una vez cada tanto desde la compañía y les podés pedir que te pasen el material si quieren. Por ejemplo, acá, cuando te toman la foto en los media day, les podés pedir después y te pasan un par de contenidos para que tengas, pero solamente en la semana de pelea o una vez cada tanto cuando te van a filmar”.

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El día del combate, mientras millones de personas esperan el momento de verlo entrar al octágono, el ritual comienza mucho antes. Ribovics llega aproximadamente una hora y media antes de la pelea. Después vienen los controles antidoping, el vendaje, el calentamiento y un proceso mental que, para él, resulta tan importante como la preparación física.

“Hora y media antes. Cuando llegás, se tiene que esperar para hacer el análisis de antidoping y, de ahí, te vendan, calentás y ya te llaman para pelear. En el vestuario, primero estoy con música y después empiezo a calentar, a focalizar y pensar en la cabeza cómo es la estrategia que tengo planeada. Trato de imaginármela, repetirla y ponerme en las situaciones que ya viví antes. Visualización y concentración. Cerca de la pelea, ya empieza a salir la bestia, como le decimos. Hay veces que los vestuarios son grandes y otras veces chicos. Te puede tocar uno solo o compartirlo con los de tu color de esquina: si sos azul, con los azules; si sos roja, con la esquina roja”.

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Y cuando la pelea termina, comienza otro protocolo que el público tampoco suele ver. No importa si hubo victoria, derrota o si el combate terminó rápidamente: el peleador debe atravesar una revisión médica. “Derecho al hospital, ni a la entrevista. Aun así hayas ganado y estés muy lastimado, vas derecho al hospital. Te terminás de sacar los guantes llegando al hospital. Siempre te cuidan demasiado: tu integridad, tu estado físico, tu cabeza, todo. Tenés que estar perfecto y, una vez que el hospital dice que estás bien, ellos se quedan tranquilos”.

Ribovics ganó en UFC y avanza en su carrera al título
Ribovics habló sobre los contratos en UFC

Ribovics tiene un récord profesional de 15 victorias y tres derrotas. En UFC ganó cuatro combates y perdió tres. Su nombre creció después de actuaciones como el espectacular nocaut ante Terrance McKinney, al que derrotó con una patada alta en apenas un minuto y 35 segundos, y la batalla ante Daniel Zellhuber en UFC 306. Sin embargo, para él, el verdadero desafío no es simplemente llegar a UFC. Es permanecer.

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“Lo difícil de ser un peleador de UFC es quedarse siendo peleador de UFC. Hay que tener un buen rendimiento, una buena performance para seguir estando, para renovar el contrato, porque si no das buen desempeño, la empresa te corta, así de fácil y difícil (risas). Para mí esa es la parte más difícil. Después, lo otro, este deporte nos encanta, lo disfrutamos, queremos entrenar, amamos esa parte, no es difícil”.

La incertidumbre contractual forma parte de esa realidad. Ribovics asegura que su nuevo vínculo tiene todavía varias peleas por delante, pero también sabe que el contrato no necesariamente funciona como una garantía absoluta de continuidad. “Del contrato, ahora tengo un poco más de peleas, creo que son cinco o seis, así que me quedan cinco peleas más todavía con esta. A veces te pueden cortar antes igual si venís perdiendo tres seguidas. Si les da la gana, te pueden cortar cuando quieran. Tenés que tratar de dar la mejor parte de vos siempre”.

Ese es, quizás, el combate que existe detrás de cada presentación de UFC: no solamente prepararse durante meses para ganar una pelea, sino conseguir que esa victoria —o una actuación que deje una marca— permita seguir teniendo otra oportunidad. Este sábado, frente a Barboza, Ribovics volverá a tener una de esas oportunidades. Dentro del octágono estará en juego mucho más que un triunfo: también estará su lugar en una organización donde, según sus propias palabras, el desafío más difícil no es llegar, sino “quedarse siendo peleador de UFC”.