Si tenemos que hablar de un teléfono que la comunidad mantuvo vivo durante muchos años, disfrutando de varios sistemas operativos, ese fue el HTC HD2. Ahora bien, la firma china más popular también tiene en su portfolio varios de los terminales más modificados: ahí hay varios Redmi Note, varios POCO como el mítico Pocophone F1 y el protagonista de hoy, el Xiaomi Mi A1.
Su soporte oficial concluyó según lo previsto tras actualizar a Android 9 Pie, quedando relegado con el paso del tiempo al cajón. Sin embargo, la comunidad más entusiasta se ha negado a que caiga en el olvido. Para ello, le han hecho ejecutar Android 17 mediante una ROM personalizada, cerrando un círculo de nueve años desde su salida. Lo curioso no es verla en funcionamiento, sino todo lo que han tenido que trabajar para que arranque.
Malabares para que un Snapdragon 625 corra Android 17
Hacer que una compilación tan nueva del SO de Google se mueva en una arquitectura de hace diez años aproximadamente, dista mucho de ser una tarea fácil. El Snapdragon 625 y sus 4 GB de RAM son un dúo que sobre el papel parece incompatible con los requisitos del software de hoy.
Es por ello que los desarrolladores han tenido que reescribir buena parte de las tripas de Android a bajo nivel. El primer obstáculo radicaba en el espacio: la tabla de particiones original no estaba preparada para las imágenes de sistema que Android requiere ahora. Mediante scripts, consiguieron reasignar sectores de la caché para hacer hueco a los archivos.
Pero no ha sido el único trabajo: en paralelo, han construido puentes de compatibilidad para conectar los antiguos controladores propietarios del kernel Linux 3.18 y 4.9 con la interfaz moderna de Android, para que funcione la red móvil, los sensores y la cámara. En el caso de los 4 GB de RAM, el sistema recurre a una compresión mediante ZRAN para evitar cierres inesperados.
El rendimiento, que se puede ver en vídeo en el canal de Telegram de la ROM, no es ideal: hay bastante retardo al navegar por los ajustes. Como decíamos, no basta para usarlo de nuevo y mucho menos como teléfono principal. Pero sí devuelve a la actualidad una tradición casi extinguida: rescatar dispositivos que en su día resistieron mejor el paso del tiempo gracias a las ROMs.
La longevidad de las actualizaciones del SO ha mejorado mucho, por lo que ya no es coto exclusivo del desarrollo independiente. Ahora bien, el listón lo marcó la Nvidia Shield TV: logró un récord de diez años con soporte oficial. Otras firmas como Google, Samsung, Oppo y la propia Xiaomi cada vez tienen políticas de software más duraderas, de hasta siete años.
Evidentemente, nadie pretende usar un Xiaomi Mi A1 hoy: tanto la lentitud que otorga ese hardware como la degradación del teléfono —pocas piezas de recambio hay ya— limitan el uso de esta ROM a la mera curiosidad.
Eso sí, nos recuerda algo bonito de todo esto: con acceso al código y desarrolladores dispuestos, los límites de nuestros dispositivos los marca el trabajo e interés de quienes lo usan, no la fecha de caducidad que le da el fabricante.
Imagen destacada | Xataka Móvil (con edición)
En Xataka Móvil | HarmonyOS nació como un SO hecho para sobrevivir en China. Ahora Huawei se siente lista para disputarle el mercado global a Android