
El ex jefe de Gabinete Manuel Adorni atribuyó a su ahorro en dólares que guardó en su casa sin declarar, préstamos y sueldos el nivel de vida que mostró desde que llegó a la función pública, en el gobierno de Javier Milei, hasta su renuncia el 27 de junio pasado.
“Manuel Adorni y Bettina Angeletti optaron deliberadamente por ‘vivir como si no lo tuvieran’, privilegiando el ahorro y la prudencia patrimonial por sobre cualquier cambio en su nivel de consumo”, justificó la defensa.
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Sobre el origen de los dólares no declarados producto de la inversión en criptomonedas, el abogado Matías Ledesma encontró explicación “en el contexto del ahorro familiar informal extendido en la Argentina de esos años: la costumbre de mantener ahorros personales en efectivo y en moneda extranjera, por fuera del sistema bancario y del radar de ARCA, no es una práctica excepcional ni indicativa de un propósito ilícito, sino una conducta extendida en amplios sectores de la sociedad argentina”.
El abogado contó en el escrito que el matrimonio había optado por no usar ese dinero y destinarlo al futuro de sus hijos y el suyo propio, a la hora de la jubilación. Pero la llegada de Adorni a la vida pública cambió el plan.
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Esa decisión, “debió ser forzosamente modificada una vez que mi asistido ingresó a la función pública. En primer lugar, por razones de seguridad: el departamento de la calle Asamblea en el que residía el matrimonio no contaba con cochera y, al encontrarse en primer piso, sus vecinos le arrojaban objetos a su patio, circunstancia que motivó la mudanza al inmueble de Miró 550″.

Luego y en segundo lugar, y a raíz de un altercado que Adorni protagonizó en la vía pública, “el matrimonio entendió que, como familia, y a fin de preservar a sus hijos menores de edad, lo más conveniente era contar con una casa de fin de semana en el barrio Indio Cuá -que ya conocían- que les permitiese disfrutar, junto a los niños del aire libre”. Por eso se resolvió usar ese dinero que guardaban para las compras inmobiliarias, refirió.
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El fiscal federal Gerardo Pollicita exigió aclarar inconsistencias en 20 puntos de su evolución patrimonial, entre los principales figuran la compra y refacción de su casa en el country Indio Cuá, un departamento en Caballito y gastos que hizo con tarjetas de crédito de sus empleados en la Casa de Gobierno.
Sobre este último punto, dijo que las compras y pagos que hizo con la tarjeta de crédito de su por entonces secretaria Gisela Kocsis, como un lavarropas, formaban parte de las tareas de asistencia personal y laboral de esta última y que le reintegraba esos gastos en efectivo. Lo mismo argumentó de la compra de otra empleada, Laura Schiuma: que le prestó una tarjeta para una compra puntual y que le devolvió el dinero cuando llegó el resumen. En relación a la compra de colchones y ropa blanca por 8 millones de pesos dijo que Kocsis organizó el pedido y que fue pagado por su esposa Bettina Angeletti en el local, en efectivo.
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Sobre las consolas y proyectores de videojuegos que se le atribuyen haber adquirido en su cuenta de Mercado Libre con la tarjeta de otro amigo, Luis Aluju, dijo que eran para este último.
También justificó con la ganancia de las criptomonedas viajes a Aruba y al hotel Llao Llao en Bariloche, entre otros gastos.
En relación a los pagos a la escribana Adriana Nechevenko por las escrituras de compraventa de sus propiedades explicó que abonó todo en efectivo y se facturó a nombre de su esposa Bettina Angeletti porque ella hizo los trámites.

Sobre el departamento de Miró 550 en Caballito atribuyó los USD 30.000 en efectivo abonados en la escritura a los mismos ahorros en dólares de las criptomonedas. El valor restante se solventó con un mutuo. Sobre los muebles adquiridos a Matías Tabar, también dijo que se pagaron con esos fondos y que las refacciones fueron valuadas a partir de la estimación de Pablo Feijoo, dueño anterior del departamento, quien las habría calculado entre USD 30.000 y USD 40.000. La diferencia declarada se atribuyó a una obligación de pago de USD 62.500 con Feijoo.
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Compra del lote 380 del Country Indio Cuá y tasa de ingreso. Según la defensa, el lote costó USD 120.000: USD 100.000 provinieron de un mutuo con garantía hipotecaria sobre el departamento de los Adorni en Asamblea 1132 y los otros USD 20.000 fueron pagados en efectivo con dinero de su esposa. Sobre la falta de inclusión inicial del bien en las declaraciones juradas, explicó que fue rectificada el 10 de junio de 2026 para asignar el 50% del activo y el 50% de la deuda hipotecaria a cada cónyuge, conforme al régimen de comunidad de bienes. La tasa de ingreso de USD 5.000 al country fue imputada a los ahorros en dólares.
Refacción de la vivienda de Indio Cuá y pagos a Matías Tabar. Adorni afirmó que los desembolsos provinieron de los mismos ahorros en dólares obtenidos con las inversiones en cripto. La defensa cuestionó que la obra hubiera costado USD 245.000 —o USD 245.929, según distintas referencias—, como declaró el contratista Tabar. Enumeró presuntas inconsistencias en planillas, facturas, remitos y presupuestos: errores aritméticos; montos diferentes en documentos sucesivos; gastos sin respaldo; entregas de materiales a domicilios distintos; facturas emitidas a nombre del contratista; y falta de planos, dirección técnica o presupuesto integral. La presentación sostuvo que los pagos efectivamente identificados ascendieron a USD 175.000 y que un informe de un arquitecto de parte estimó el valor técnico de mercado de la obra en USD 174.954,58.
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Sobre los gastos cotidianos, viajes, educación y alquileres varios sostuvo que se pagaron con sus ingresos salariales y la facturación de su esposa, rendimientos financieros y los ahorros en dólares. “No se verifica, en ningún semestre del período examinado, un nivel de consumo o inversión que exceda los recursos lícitos disponibles del matrimonio”, advirtió la defensa. En el escrito se detallaron pagos de decoración, tratamientos odontológicos, servicios de telecomunicaciones, viajes y seguridad. En algunos casos dijo que se abonaron en efectivo; en otros, con tarjetas o transferencias.

La defensa presentó cuadros para 2024, 2025 y el primer semestre de 2026 con los ingresos, gastos, compras de dólares, tarjetas, transferencias internas, saldos bancarios, billeteras virtuales, efectivo y fondos al cierre de cada período. Sostuvo que los gastos se explicaban por el sueldo de Adorni, los ingresos de Angeletti, la facturación vinculada a Agropecuaria Las Helenas, rendimientos financieros y ahorros previos en dólares.
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Adorni argumentó que se trató de préstamos privados —incluido uno con su madre, Silvia Pais—, cuya validez no exigiría escritura pública, registración ni pacto de intereses. Señaló que esas obligaciones figuraban en sus declaraciones juradas impositivas y que la falta de documentación adicional es habitual en préstamos intrafamiliares. La defensa citó jurisprudencia comercial para sostener que la ausencia de un contrato formal no demostraría mala fe cuando el préstamo se celebra entre familiares.
La defensa negó que $18,3 millones hubieran sido abonados en efectivo. Dijo que la operación fue una permuta: entregaron una Renault Captur que el matrimonio había comprado en 2021. Informó como pagos adicionales: dos transferencias de $1 millón —una desde una cuenta de Adorni y otra desde la de su esposa— y un pago con tarjeta Visa en seis cuotas de $200.000. Indicó que esas operaciones están respaldadas por resúmenes bancarios y de tarjeta de crédito.
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