Para Los Balcanes, la caña dejó de ser únicamente sinónimo de azúcar.
El grupo tucumano, uno de los principales jugadores de la industria sucroalcoholera argentina, construyó en los últimos años una matriz de negocios cada vez más vinculada a la energía y que hoy tiene al bioetanol como su principal actividad, por encima del azúcar.
La transformación podría profundizarse si avanzan en el Congreso los proyectos para una nueva ley de biocombustibles, que plantean elevar -entre otras cuestiones- del 12% al 15% el corte obligatorio de bioetanol en las naftas. Para Los Balcanes, un aumento de la demanda permitiría ampliar la producción y avanzar con inversiones que la compañía ya tiene en carpeta.
“Si se dan todas las condiciones, vamos a tener la capacidad de ampliar esa producción e ir corriendo el horizonte productivo”, explicó Catalina Rocchia Ferro, directora ejecutiva de Los Balcanes e hija de los fundadores y principales accionistas, Jorge Rocchia Ferro -también presidente de la Unión Industrial de Tucumán- y Catalina Lonac.
En diálogo con El Cronista durante la II Cumbre de Bioetanol, realizada en Tucumán el pasado viernes, destacó además el nivel de consenso alcanzado entre la industria azucarera, las petroleras y el Gobierno.
“El bioetanol es un negocio de grandes márgenes. Cuando uno tiene escala, a mayor producción, menor costo fijo”, sostuvo. La ejecutiva, de todos modos, aclaró que una eventual ampliación no sería automática: la compañía tiene una determinada capacidad instalada para hacer frente a un potencial aumento de la demanda.

La firma comenzó a profundizar su negocio de bioetanol hace más de una década, cuando buscó una alternativa para absorber el excedente de azúcar en el mercado interno. Actualmente, el segmento representa el 70% de la facturación del grupo.
Los Balcanes administra unas 40.000 hectáreas de cañaverales, muele 4 millones de toneladas de azúcar al año -equivale a un 25% de lo que se produce en el país-, tiene tres ingenios, La Florida, Cruz Alta y Aguilares, además de la Destilería La Florida.
Fabrica bioetanol y genera electricidad para autoabastecer su fábrica. A su vez, produce azúcar cruda para exportación y azúcar blanca para el mercado interno.
La caña que ingresa a sus ingenios se transforma en distintos productos. Una parte se destina al azúcar, mientras que la melaza resultante del proceso se envía a la destilería para producir alcohol industrial.
Actualmente, produce 140 millones de litros de alcohol al año que luego se deshidrata y se convierte en bioetanol que se comercializa para su mezcla con naftas. En paralelo, el bagazo -otro subproducto de la molienda- se utiliza como biomasa para generar electricidad.
Es justamente esa posibilidad de obtener distintos productos de una misma materia prima la que explica el cambio de estrategia del grupo. En una entrevista anterior, Rocchia Ferro había explicado que la empresa ya no piensa el negocio únicamente en términos de azúcar, sino en función de todo lo que puede producir a partir de la caña. Esa definición permite entender la estructura actual de Los Balcanes.
Ahora, el foco está puesto en ampliar la escala del negocio energético. Para el grupo, la relación con las petroleras es particularmente relevante.
“Hemos priorizado tener vínculos comerciales más fuertes con las petroleras. Son vínculos a largo plazo y los que hoy están mirando la actividad azucarera”, dijo.

En caso de que avance el proyecto y se apruebe una nueva ley de biocombustibles, el grupo ya tiene identificados algunos de los proyectos que podría llevar adelante. Los planes incluyen expansiones en sus tres ingenios y nuevas inversiones en generación eléctrica.
Actualmente, la empresa está construyendo dos nuevas calderas: una en Cruz Alta, destinada a reducir la dependencia del gas, y otra en La Florida, que permitiría llevar la capacidad de generación a 15 megavatios por hora (frente a los 7 megavatios actuales).
“Todo lo hacemos con capital propio. El acceso al crédito no está imposible, pero sí difícil. No nos interesa el mercado financiero así que no tenemos deudas bancarias. Es una de las políticas de la empresa”, aclaró frente a un grupo de periodistas.