En camisa de once varas
Cocinera, 'influencer' y emprendedora, ha convertido su paso por MasterChef en el comienzo de una carrera mucho más amplia entre los fogones y las redes sociales

Actualizado Miércoles, 19 agosto 2026 - 01:51
Ha sido publicista, periodista, directora de arte, chef y empresaria. ¿Cuántas vidas ha vivido Vero Gómez? He vivido más vidas que mis gatos. Durante mucho tiempo pensé que estas otras vidas no habían servido, que habían sido una pérdida de tiempo o un error. A día de hoy me doy cuenta de que todas eran necesarias para construir lo que hago ahora. Además, la creatividad tiene un peso muy importante en mi cocina. Creo que todo ha tenido sentido al final. También he descubierto una forma de dedicarse a la cocina que no es exclusivamente estar ocho horas picando cebolla. He descubierto una forma que me nutre mucho más y me funciona como mente creativa que necesita mil estímulos para evitar la monotonía.¿Y le quedan más vidas por vivir?En esta vida me quedo, sinceramente.¿Qué pregunta detesta que le hagan?Cuál es mi juez favorito del jurado de MasterChef.¿Cuál es su juez favorito de MasterChef?Ninguno. Bueno, pon Pepe, va.¿Qué le dio y qué le quitó el programa?Me dio realmente muchas cosas. Negarlo sería ser tonta, porque es la realidad. Fue la puerta de entrada a mi profesión de ahora. Realmente me cambió la vida, eso es así. Sin embargo, entrar en el mundo de la cocina a través de este programa también tiene sus sombras. Hay muchos prejuicios y siento que tienes que demostrar un poquito más, como tener que decir: «Sí, he salido en el programa de televisión, pero realmente quiero dedicarme a esto». A día de hoy me siento cocinera, pero me ha llevado muchos años.Habla de prejuicios, ¿qué idea equivocada se suele tener sobre usted?La imagen que se vio en la tele hacía que la gente le preguntara a mis amigos si realmente yo era una chica maja. Ahí te das cuenta de lo complicada que puede ser la pantalla. A día de hoy, cuando veo programas que no son en directo, los veo de otra forma.¿Se reconoce cuándo ve las imágenes del programa?Me caigo un poco mal, incluso. Lo entiendo, porque al final es un programa que no se graba en directo, tiene mucha edición y se busca que haya polémica; esa es la realidad. Incluso yo lo veía y decía: «Qué duro».¿Cómo se convive con una imagen de sí misma que sabe que no le representa, pero que millones de personas dan por cierta?Por suerte nunca me lo tomé demasiado en serio. Aun así, fue raro enfrentarse de primeras a esa exposición y someterse al juicio tan pesado de tantísima gente que no te conoce.¿Qué idea equivocada se suele tener sobre dedicarse a la cocina?Que para que merezca la pena tiene que doler. No estoy para nada de acuerdo con esa construcción del éxito basada en el sufrimiento, el sacrificio y un coste personal altísimo, como dejar de lado a tu familia o tu vida personal. Creo que es una mentira como una catedral; hay mil formas de dedicarse a esto sin que duela. Creo que es una concepción que, por suerte, las nuevas generaciones vamos deshaciendo, pero que sigue muy presente.¿Cuánto ego hay en la alta cocina?Muchísimo. Y tiene mucho que ver con eso del 'sufrimiento', porque al final es creer que lo que estás haciendo es demasiado importante, y yo no considero que nada de lo que hago lo sea. Estamos aquí para pasárnoslo bien; de hecho, no lo entiendo de otra forma.Se oye mucho esto de que la cocina es un territorio dominado por hombres. ¿Lo ve así?Sí, al cien por cien. Lo que pasa es que estoy un poco aburrida. Cuando era más pequeña sí que era mucho más combativa y peleaba más. Ahora, por un lado, una parte de mí entiende lo importante de la lucha y de tener esas conversaciones incómodas, pero por otro lado me aburre y me enfada que sigamos teniendo que tenerlas y que, encima, las tengamos que liderar nosotras. Es como... joder, es que no quiero luchar nada, yo simplemente quiero trabajar y tener el espacio que me corresponde como persona en el mundo.Es chef, pero gran parte de su vida gira en torno a crear contenido. ¿Se le hace bola la faceta 'influencer'?Por supuesto que sí. Evidentemente, muchos días me gustaría apagar el móvil, borrarme la aplicación y desaparecer. Si alguien me pregunta por qué no lo hago, la respuesta es que, en primer lugar, a día de hoy es mi mayor fuente de ingresos, aunque parezca mentira."En la alta cocina se cree que para triunfar hay que sufrir. Es mentira"
Es una defensora férrea de mantener una vida saludable, de cuidarse, ha hablado de su relación con la comida... ¿Siente responsabilidad en redes sociales?Soy plenamente consciente del canal que tengo. Hay cosas que me digo a mí misma que no se las diría ni a mi peor enemigo, y sé que no puedo decirlas en público. El peligro está en no saber dónde está la línea roja. Veo a otras creadoras de contenido que sueltan absolutas barbaridades constantemente. Que si el ayuno de no sé qué, que si no comas no sé cuál, dietas detox de 15 días a base de batidos, o que si estás inflamada te tomes cada día cúrcuma. Todo es bullshit.¿Cuánto tiempo le ha llevado a usted construir una relación sana con la comida?Buf, todavía no sé si la tengo¿Dedicarse a la cocina ayuda o hace más daño?Un poco de ambos. La cocina te puede llevar a un mundo más turbio porque las rutinas y los horarios no existen: comes a deshora, si tienes eventos comes lo que puedes y cuando puedes... Hay que hacer un ejercicio de calma y control para intentar buscar tus ratos, sentarte y comer de forma consciente, aunque tu día sea un caos. Pero a mí, personalmente, sí me ha ayudado a sanar y a disfrutar al cien por cien.¿Qué receta se llevaría a la tumba?A mí que me incineren. Y que me incineren con una pasta con tomate y queso.¿A quién no le cocinaría jamás?No quiero meterme en política. No sé. Alguien malo. ¿Trump?"Hay 'influencers' que sueltan 'bullshit' constantemente"