El pueblo de Villaco, situado en Valladolid, podría ser uno más de los que componen la España vaciada, excepto que tiene algo de lo que muchos carecen: la creatividad de sus 72 vecinos, que cada año buscan alguna iniciativa con la que generar comunidad y darse a conocer. En esta pequeña localidad todas las voces cuentan, de hecho, quien tuvo la idea que se ejecutará este agosto fueron dos niños, Argimiro y Gabriel: "Estábamos jugando y se nos ocurrió de pronto, corrimos a decírselo a todo el mundo".
Sobre la mesa, una propuesta ambiciosa, celebrar un Concurso Nacional de Chapas que rompa las barreras de la edad y "una a todo el pueblo en un proyecto en común", ha explicado Argimiro Ruiz, padre del menor con el que comparte nombre y uno de los principales artífices de la ejecución de este proyecto, a 20minutos. "Llevamos unos dos meses preparando este concurso, habrá dos categorías, una para los menores hasta los 13 años y otra que no tiene tope de edad. Esther es la vecina más longeva que se ha apuntado, con sus 106 años", explica el progenitor.
La competición se llevará a cabo este sábado 15 de agosto —entre las 10.00 horas y las 13.00 horas— y ya cuenta con casi medio millar de inscritos. A falta de un día para su celebración, Villaco ya lo tiene todo listo. Los pequeños han ayudado con el montaje de las mesas mientras que Alfredo, uno de los vecinos, se ha encargado de diseñar los circuitos con obstáculos, arena e incluso agua: "Para los adultos no va a ser el típico circuito de tiza".
En este concurso gana el más rápido, es decir, quien consiga completar el circuito en el menor tiempo. Además, se ha adaptado a las necesidades de los más mayores, Alfredo desvela que "los circuitos van a estar en mesas altas ya que muchos paisanos no pueden tirarse al suelo para jugar y queremos que todos participen". Con la iniciativa, todos los niños que viven en el Valle del Esgueva, la comarca a la que pertenece Villaco, van a tener la oportunidad de disfrutar de una jornada de juego.
Los pequeños Gabriel y Argimiro han sido la cara visible de la campaña que los adultos han lanzado en redes sociales para fomentar la participación. Los niños han explicado en varios vídeos diferentes aspectos de la competición y aseguran que "se lo han pasado muy bien" grabando los vídeos. "Queremos ser youtubers de mayores", afirman ambos entre risas.
Para Argimiro, la verdadera hazaña está en "haber conseguido que dejen los móviles este verano" aunque en realidad la creación de estas iniciativas persiguen un objetivo más profundo. "Intentados generar en los más pequeños un vínculo con el pueblo, que conozcan su historia y que el día de mañana se preocupen por no dejar los edificios caer", profundiza el padre del pequeño.
Las iniciativas en esta localidad son "una excusa para que tanto los mayores como los jóvenes se junten, hablen sobre el tema y se cree comunidad", asegura Argimiro. Para los vecinos, ese sentimiento de unión, de comunidad, es la principal diferencia con las ciudades y uno de los mayores atractivos de vivir en un pueblo pequeño. Por tanto, independientemente del resultado de la competición, los habitantes de Villaco ya han ganado.