VÍCTOR FRANCH
Actualizado 07/10/2026 - 06:11CEST
El Villarreal ha vivido un complicado inicio de temporada marcado por el cambio en el banquillo y el inicio de la era Iñigo Pérez. Al conjunto amarillo le ha costado arrancar e, incluso, ha llegado a ocupar puestos de descenso para llegar a sembrar las dudas en el futuro del proyecto. Afortunadamente para sus intereses, los amarillos han reaccionado a tiempo y llegan al parón con mejores perspectivas.
Tras una gran pretemporada, el inicio de la competición motivó que los castellonenses se diesen de bruces con la realidad. Y es que la transición después de una época exitosa y con una base de equipo confeccionada a la imagen y semejanza del anterior técnico, no es nada sencilla cuando se quieren implantar tantos cambios y se necesita tiempo.
Las victorias en Málaga y ante el Levante han aplacado los ánimos antes de llegar al parón. El desparpajo de futbolistas como Moleiro e Illias Akhomach han dado otro aire al equipo y han sido claves para propiciar la reacción justo en el peor momento y cuando la figura del técnico comenzaba a estar en entredicho. Son la 'chispa' a la que se agarra el equipo azulejero que, además, deberá mejorar sobremanera sus números defensivos, lejos de los que debe mostrar un equipo llamado a pelear por puestos de Champions.

Lo mejor
La reacción de los futbolistas en el peor momento y tras tocar los puestos de descenso. Cabe destacar la forma de levantarse que tuvo el Villarreal en los dos encuentros ante Málaga y Levante, donde, más allá de las victorias, mostró momentos de fútbol muy convincentes y de gran superioridad dejando claro que los futbolistas comulgan con las ideas del nuevo técnico.
De la misma forma, y pese a la derrota en su primer partido europeo en Dortmund y ante el Borussia, el juego y la actitud mostrada invitan a pensar que su papel en Europa mejorará el de la pasada temporada
Lo peor
La falta de contundencia en ambas áreas, especialmente en la propia. Si bien la propuesta de Iñigo puede resultar más atractiva que la mostrada por el equipo en la época de Marcelino , esta implica asumir unos riesgos que obligan a que se muestre más contundentes en ambas áreas, algo que de momento les está costando en exceso.
Los números lo dejan claro en este inicio de temporada. Los castellonense son uno de los equipos que más generan en ataque pero el que más ocasiones claras ha fallado. De la misma forma, su poca eficacia defensiva demuestra que es una laguna que debe mejorar de forma urgente.
La nota
Pese a la reacción final y el buen sabor de boca que han dejado los dos últimos partidos antes del parón, la nota del Villarreal no puede ir más allá del aprobado raspado. Y es que no hay que olvidar que antes los castellonenses firmaron actuaciones preocupantes como las que se vieron ante el Deportivo y el Betis, con sendas derrotas como locales.
Con muchos cambios en la forma de interpretar el fútbol respecto a lo que se vio la pasada temporada con la figura de Marcelino en el banquillo, queda claro que el nuevo proyecto todavía está en fase de construcción. Y si bien quedan dudas que despejar, la buena noticia es que han ido de menos a más y el equipo ha experimentado una evolución cuando el nuevo técnico ha dado con las teclas correctas. El duro calendario que les espera a su regreso a la competición (Real Madrid en Liga y Nápoles en Champions), será un examen concluyente para valorar dicha recuperación.

El mejor
Moleiro. El canario ha comandado la reacción de su equipo dejando patente su calidad y liderazgo. Pese a quedar relegado en las primeras jornadas, Moleiro ha reaccionado para firmar dos de sus mejores partidos con el Villarreal ante el Málaga y el Levante y ser clave en las dos victorias castellonenses.
El cambio de posición para ocupar el carril central del '10', que ya luciera en la UD Las Palmas, ha motivado que se vea la mejor versión del tinerfeño y se gane los elogios de su técnico.
Junto a él destacan la aparición del incisivo Illias Akhomach y la regularidad de Buchanan. El hispano marroquí ha demostrado ser uno de los futbolistas más desequilibrantes del plantel y entender perfectamente las ideas de su nuevo técnico. Por su parte el internacional canadiense, que este año ha cambiado su puesto para jugar por la banda izquierda, se ha mostrado como uno de los jugadores más regulares del equipo aportando velocidad y trabajo.

La decepción
La actuación del guardameta brasileño solo se puede calificar como calamitosa. Si la pasada temporada ya sembró muchas dudas entre la afición amarilla, su inicio de temporada sólo ha servido para que se gane el banquillo a pulso.
Lejos de ayudar a su equipo el sudamericano ha firmado errores impropios de un guardameta profesional que le han costado goles y puntos al cuadro vila-realense en un momento donde no estaban para regalar absolutamente nada. Le costará volver a jugar ante la regularidad y fiabilidad del veterano Gulacsi
Las actuaciones de Mikautadze y Pépé se pueden considerar también como decepcionantes. Ambos están llamados a marcar unas diferencias que de momento están lejos de demostrar