Kevin Warsh es un tipo al que no le gustan las sorpresas. El presidente de la Reserva Federal está empeñado en no salirse del guion y repite un discurso en el que no deja margen para la interpretación. El responsable de la política monetaria de Estados Unidos ha comparecido este martes ante el comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes para recalcar que no tolerará una inflación persistente y ha reiterado su compromiso en controlar el aumento de precios tras cinco años en los que han crecido por encima de su objetivo del 2%.
“Los miembros de nuestro comité no toleran una inflación persistentemente elevada. Y compartimos un firme compromiso con el restablecimiento de la estabilidad de precios”, aseguró Warsh ante los legisladores. Posteriormente, a preguntas de los legisladores, dijo: “Queremos que el cambio de precios, el aumento de la inflación, sea más limitado”.
A pesar de que se ha mostrado en contra de la orientación prospectiva, la estrategia para dejar indicios sobre los próximos movimientos de la Fed, Warsh ha salpicado su intervención con mensajes de compromiso férreo contra la inflación. “Los 63 meses de inflación por encima del objetivo han sido una carga injusta. Ha sido un impuesto para el pueblo y las empresas estadounidenses. Planeamos eliminar ese impuesto. Eso significa que necesitamos un cambio de régimen en la política y una nueva consideración de las prácticas, algunas de las cuales han funcionado y otras no”, insistió.
La mayoría de analistas anticipa, al menos, una subida de tipos de interés antes de que termine el año, según la herramienta de probabilidades elaborada por FedWatch. De hecho, el mercado temía un alza de los intereses tan pronto como este mes, en la reunión del día 29, pero el buen dato de inflación de junio publicado este martes ha reducido drásticamente esta posibilidad.
El nuevo responsable de la Reserva Federal ha remarcado que Estados Unidos se encuentra “en un punto clave de la historia”. Y ha explicado que de las decisiones que se tomen en la actualidad dependerá que el país pueda tener un crecimiento destacado en el futuro. “El objetivo número uno de la Fed es acertar con la política monetaria. Ese es nuestro objetivo claro y constante, la estrella por la que nos guiamos. Si acertamos con las políticas, y lo haremos, el repunte inflacionario de los últimos cinco años será cosa del pasado”, pronunció Warsh ante los congresistas. El nuevo presidente explicó además que ha constituido cinco grupos de trabajo para mejorar el funcionamiento interno del banco central. “El propósito de esta iniciativa es equipar a la Fed para tomar mejores decisiones en política monetaria y dejar atrás estos años de alta inflación”.
Autonomía de la institución
La llegada de Warsh a la Fed se produjo en medio de la polémica por la embestida de Donald Trump contra el anterior gobernador, Jerome Powell, un episodio que amenazó la independencia del organismo. El mandatario republicano exigía tasas de interés más bajas. Warsh, que tradicionalmente se había considerado un halcón en política monetaria, con cierta beligerancia hacia la inflación, moderó su discurso durante el último año en el que el presidente estadounidense abrió el proceso de selección para reemplazar a Powell. “Iniciamos una nueva etapa en la Reserva Federal en un momento crucial para nuestra nación”, ha manifestado el presidente del banco central. ”Puedo asegurarles que nuestra intención es estar a la altura de las circunstancias y enfocados en el futuro", dijo.
Los analistas, así, tratan de desentrañar qué Warsh es el que ha tomado las riendas de la Fed, si el halcón que está decidido a combatir la inflación con subidas decididas de tipos o el que se inclina por complacer a Trump. Esas dudas se reflejaron en las preguntas de los legisladores demócratas, que preguntaron insistentemente a Warsh por su independencia respecto a la Casa Blanca. “Somos un banco central independiente, es un honor serlo. Nuestra independencia procede de ustedes, (el Congreso)”, trató de justificar Warsh, al que le preguntaron qué haría si Trump lo atacara porque no le gusta su política monetaria. “El Tribunal Supremo dijo que hay una respuesta fácil: dijo que la Reserva Federal y la gestión de la política monetaria son independientes”.
El gobernador ha reconocido la dificultad de gestionar la política monetaria en estos tiempos en los que “están ocurriendo muchas cosas que están fuera de nuestro control”, como la guerra de Irán. Warsh, además, ha remarcado que no escurrirán el bulto. “Vamos a asumir la responsabilidad. No es momento para echar la culpa a los demás. La Reserva Federal puede y va a ofrecer estabilidad de precios. Contamos con las herramientas, tanto los tipos de interés como la política de balance, que pueden ayudarnos a lograr ese objetivo. Así que es una cuestión de compromiso, responsabilidad, herramientas”.
División ante la inflación persistente
Su declaración se produce el mismo día en que se conoce el dato de inflación correspondiente a junio. Los precios descendieron en ese mes por primera vez en seis años. El índice mensual de precios no sufría un descenso desde los inicios de la pandemia. La inflación anual se moderó hasta el 3,5% después de crecer hasta el 4,2% en mayo gracias al abaratamiento de la gasolina.
El acuerdo para un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán a principios de junio supuso el restablecimiento del tránsito por el estrecho de Ormuz y la normalización de los precios del petróleo, que se habían disparado desde el inicio de las hostilidades a finales de febrero. Sin embargo, las tensiones han vuelto y ambos países han reanudado la guerra con bombardeos y el bloqueo del estratégico paso del Golfo Pérsico, lo que anticipa nuevos repuntes de la inflación y nuevos desafíos para la Fed. Aun así, Warsh ha repetido que la Reserva Federal debe fijarse en la inflación subyacente, que excluye los elementos más volátiles de la cesta de la compra, como la energía y los alimentos. La inflación subyacente en junio se mantuvo estable en el 2,6%, tres décimas más que en mayo.
La postura cautelosa de Warsh se produce en medio de las presiones para que la Reserva Federal aumente los tipos de interés para contener la inflación, que, como él mismo ha reconocido, suma cinco años por encima del objetivo. Al tiempo, crecen las voces en el seno de la Fed que reclaman una actuación más decidida para combatir el alza de precios. Christopher Waller, miembro del consejo del banco central, aseguró el pasado lunes que, si los precios siguen instalados por encima del objetivo, la institución tendrá que actuar. “Observar fijamente la inflación hasta que se derrita ante nuestra mirada fulminante no es una opción”, declaró. “Si esta semana volvemos a registrar un nivel elevado de inflación subyacente, el FOMC tendrá que considerar la posibilidad de endurecer la política monetaria a corto plazo”, deslizó ante un foro de empresarios en Nueva York.
Más allá de este debate, Warsh, economista y abogado nacido hace 56 años en Albany, se mostró optimista respecto al desempeño de la economía estadounidense. “Está creciendo a un ritmo sólido, mostrando resiliencia ante los desarrollos recientes”. Warsh ha descrito un panorama con crecimiento moderado del consumo de los hogares, una mejora constante de la producción manufacturera y un sector inmobiliario que no termina de arrancar y sigue rezagado.
El impacto de la IA
También se mostró complaciente respecto a la evolución del mercado laboral. “El mercado laboral estadounidense parece estable en términos generales. La creación de empleo ha seguido el ritmo de la fuerza laboral. La tasa de desempleo es baja y ha cambiado poco en el último año. Estamos viendo relativamente pocos despidos, solo una ligera variación en la tasa de vacantes y un sólido crecimiento en los salarios nominales”, ha proclamado.
El responsable de los destinos del dólar ha enfatizado que “la característica más llamativa de la economía en este momento es la inversión empresarial”, en referencia al bum que vive la industria de la inteligencia artificial, con inversiones millonarias para construir centros de datos que alimenten sus modelos tecnológicos. “No sabemos hasta qué punto la economía se beneficiará del desarrollo de la IA”, ha pronunciado, dejando entrever que también supone riesgos para la economía por la elevada concentración de capital en un sector en que se han comprometido inversiones por más de 650.000 millones de dólares en inversión solo para este año. “Las nuevas oportunidades para la economía plantean nuevos desafíos para los responsables políticos. En la Reserva Federal estamos monitoreando las implicaciones para la inflación y el mercado laboral”, ha remachado.