Wynn Thomas: “Fui el primer diseñador de producción negro en Hollywood; las barreras raciales se superan con talento”

2026/09/01

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01 sep 2026 - 07:07

20minutos dialoga con el director artístico Wynn Thomas, Oscar honorífico y responsable de películas como Malcolm X, Cinderella Man o Una mente maravillosa

Wynn Thomas transforma en imágenes las palabras de un guion cinematográfico. Diseña el estilo visual de cada película, el ambiente que debe rodear a una historia destinada a proyectarse en una pantalla. Su labor como diseñador de producción o director artístico no siempre es reconocida por el gran público, aunque inconscientemente impregna los recuerdos de nuestras películas favoritas. A lo largo de su carrera ha colaborado con directores como Spike Lee, Tim Burton, Robert de Niro o Ron Howard, en más de cuarenta producciones norteamericanas.

Trabó amistad con Samuel L. Jackson cuando el actor, rechazado en algunos cástings, montaba escenografías teatrales como carpintero; pintó los decorados de una producción de Panorama desde el puente estrenada en Broadway, en 1983, tras conocer al propio Arthur Miller; y ese mismo año fue ayudante de dirección artística en Cotton Club, la película de Francis Ford Coppola. 20minutos tuvo la oportunidad de charlar con él durante su última visita a Madrid, cuando vino a recibir un Premio especial de la productora teatral Secuencia3

¿Qué significó para usted recibir el Oscar honorífico de la Academia, junto a Tom Cruise y Debbie Allen?

Es un momento fantástico en la vida de cualquier profesional, especialmente maravilloso cuando lo recibes junto a quienes que han hecho cosas extraordinarias en esta industria. Aún sigo en una especie de nube. Cada mañana me despierto, veo el Oscar en la mesa de mi apartamento y no puedo creer que sea mío. ¡No es cualquier cosa! Crecí en un barrio pobre de Estados Unidos y llegar al mayor honor de la profesión es algo que todavía me conmueve profundamente.

¿Cómo definiría exactamente la labor de diseñador de producción?

El trabajo principal es tomar el guion y convertirlo en imágenes concretas. En muchos sentidos, mi trabajo es ilustrar la película. Mucha gente piensa que eso lo hace el director o el director de fotografía, pero no es así: es responsabilidad exclusiva del diseñador, conseguir el aspecto visual del filme. Ahí se determina el estado de ánimo, la atmósfera, el uso del color, de las texturas y la manera en que el público será transportado a un entorno contemporáneo o a otra época.

Mi trabajo es convertir un guion en imágenes; transportar al público a una atmósfera concreta

Su colaboración con Spike Lee es la más fructífera de su carrera. ¿Se siente especialmente conectado a él? 

Cuando nos conocimos, yo había trabajado como director artístico en películas de gran presupuesto y él aún no había dirigido nada. Coincidimos cuando yo era Director artístico en Beat Street (1984) y él pasó por el departamento. Spike era muy bueno haciendo relaciones. Compartimos una sensibilidad muy similar y un enfoque parecido del proceso cinematográfico. Hay mucha confianza entre nosotros y valoramos mucho la libertad artística.

¿Su primera colaboración fue en Haz lo que debas (Do the Right Thing)?

No, fue en la She’s Gotta Have It (1986), una película de muy bajo presupuesto que hicimos con apenas 21.000 dólares. La rodamos en doce días, en Nueva York, y todo el mundo trabajó gratis. Spike se ocupó también del montaje y el film fue aceptado en el Festival de Cannes, donde tuvo un gran éxito. Esa película lo puso en el mapa. La gente olvida que Spike fue uno de los primeros cineastas independientes de su época. Después hicimos un musical titulado School Daze, con compañeros de su escuela, y la tercera película fue Do the Right Thing (1989).

Ha trabajado en más de 40 producciones: os ha introduncido en un club de jazz en Mo’Better Blues, ha recreado el barrio del Bronx en A Bronx’s Tale y las oficinas de la NASA en Hidden Figures. ¿Existe un 'estilo Wynn Thomas'?

Me siento muy afortunado habiendo hecho esas películas, pero mi trabajo es articular el concepto visual de cada película y compartirla con el director, como aproximación inicial. No tengo un estilo particular. El aspecto de cada película lo determina, en primer lugar el guion. A partir de ahí, mantengo conversaciones extensas con el director y me sumerjo en una extensa investigación para formalizar mis ideas y mi aproximación. Cada proyecto exige un camino distinto.

¿Qué es lo que más le seduce de su trabajo?

Me encanta que cada película sea diferente y es lo que más me motiva como Diseñador de producción. Es casi como ser detective: investigar el mundo, el periodo histórico en el que transcurre la historia. Lo más excitantes es descubrir y decidir qué enfoque tomar en cada caso. Soy, ante todo, un narrador. Recibo un guion y debo convertir las palabras en imágenes y objetos físicos. Esa es mi mayor alegría.

Comencé mi carrera como diseñador de escenografías teatrales, pero no podía pagar el alquiler y decidí pasarme al cine

Recientemente ha recibido un premio especial de la productora teatral Secuencia3 y eso nos lleva a que usted comenzó como escenógrafo en el teatro, por ejemplo en el estreno de American Buffalo, con Al Pacino. ¿Qué recuerda de aquella etapa?

Empecé en el teatro con solo 14 años, en Filadelfia, así que es mi primer amor (ríe). Estuve estudiando diseño de escenografía. Trabajé en varias compañías como en The Negro Ensemble Company, en Nueva York, donde coincidí con actores jóvenes que más tarde serían gigantes de la interpretación: Denzel Washington, Samuel L. Jackson. Mientras estaba estudiando realicé escenografías para producciones como la que has citado, American Buffalo, con Al Pacino y A View from the Bridge, que terminó en Broadway. Trabajé en Nueva York, Washington y Connecticut como diseñador de escenografía. Fue una etapa emocionante y satisfactoria, pero no podía pagar el alquiler (ríe). Era muy pobre y por eso decidí pasarme al cine.

¿Cómo fue trabajar con Tim Burton en Mars Attacks!?

Fue un honor y una experiencia maravillosa. Mars Attacks! me permitió salir del realismo en el que había trabajado tantos años y diseñar cosas más inusuales. Encontrar el estilo físico de la película fue un reto enorme. Una vez reuní mis ideas, se las mostré a Tim y las aprobó. Lo fantástico de trabajar con alguien como Tim Burton es que es un artista y entiende muy bien cómo trabaja el artista. Da mucha libertad para experimentar y descubrir lo que estás intentando obtener. Solo interviene cuando ve el trabajo y entonces colabora para ajustar detalles. Fue un proyecto gigantesco: rodamos en Los Ángeles, Las Vegas, Kansas y Washington D.C., y se extendió durante más de 14 meses, que es mucho tiempo.

Trabajar con alguien como Tim Burton es fantástico porque es un artista y entiende a los artistas

¿De qué manera puede ayudar la inteligencia artificial a los diseñadores de producción? 

Creo que la IA va a impactar en muchos aspectos del proceso cinematográfico, pero desde mi punto de vista ninguno será bueno. Lo maravilloso del cine es lo que el espíritu humano aporta al trabajo y a cada proyecto. Eliminar eso sólo perjudicará el resultado. No podemos detener la IA, así que quienes hacemos este trabajo tendremos que ser quienes formulen las preguntas adecuadas para guiar las soluciones que ofrezca. Afortunadamente, yo ya estoy en el tercer acto de mi carrera así que no me afectará tanto, pero sí a las generaciones futuras. Lo único que espero es que las películas sigan teniendo corazón y alma.

¿De qué películas se siente más orgulloso y cuáles fueron las más difíciles?

Intento no elegir entre mis hijos (ríe). Cada película es distinta y plantea un desafío diferente. He trabajado con directores increíbles: Spike Lee, Robert De Niro, Ron Howard, Tim Burton, y otros contemporáneos como J.D. Dillard. La mayor alegría de este oficio es la colaboración, más que el resultado final. He trabajado con artistas increíbles en mi departamento, que está formado por pintores, arquitectos, carpinteros y otros que han contribuido profundamente a realizar mi trabajo.

Pedro Almodóvar es un gran narrador de historias, con un estilo muy teatral y audacia visual

¿Cómo crearía la atmósfera de una película ambientada en la España de los años ochenta, por ejemplo?

Empezaría leyendo atentamente el guion para entender la historia. Luego iniciaría el proceso de investigación: fotografías de la época; álbumes fotográficos familiares, que me dan mucha información de la gente y su entorno; revistas de arquitectura; periódicos de ese período… Es mi segunda vez en Madrid y cuando camino por la ciudad, a cada paso encuentro una historia que se está contando. Las calles de Madrid están llenas de historias y, como diseñador, puedo sentirlas y casi verlas.

¿Qué opinión tiene del diseño visual en las películas de Pedro Almodóvar?

 Es un director fantástico, un gran narrador de historias que en cada película te lleva a un viaje distinto por este país y sus ciudades. No teme ser audaz en sus elecciones visuales. Tiene un estilo teatral en su obra que explota sin miedo.

En mis películas no hay violencia entre personas negras ni pandilleros latinos; es deliberado ofrecer una imagen positiva de esas comunidades

La segregación racial aparece en varias de sus películas, por ejemplo Malcolm X o, más recientemnete, Hidden figures. ¿Ha vivido personalmente el racismo en la industria?

Fui el primer diseñador de producción negro en la historia de Hollywood. El sexismo y el racismo forman parte de Hollywood, como de cualquier negocio complejo, pero la industria está en constante desafío y evolución, ojalá hacia algo mejor. La manera de derribar esas barreras, individualmente, es que la persona sea extremadamente talentosa en su trabajo, porque cuando eres bueno las puertas se abren. Si miras el conjunto de mi obra, he trabajado en algunas películas que tratan cuestiones raciales, pero siempre ofreciendo imágenes positivas de las comunidades negra y latina. No ves violencia entre personas negras, no hay drogadictos, no hay pandilleros… Eso es muy importante para mí y así desafío al racismo, asegurándome de que las películas en las que trabajo presentan a mi comunidad de manera positiva. Es algo deliberado. Es mi contribución a ese problema desde el cine.

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