Por Fran Varela10 AGOSTO 2026
“Yo creo que es mi deber hablar en el programa y dar una explicación a las personas”, comenzó declarando José Antonio Neme este lunes en Mucho Gusto, luego del accidente que protagonizó el pasado viernes en el que chocó con un motociclista que salió eyectado y hasta ahora permanece internado en la Clínica de Las Condes.
El animador contó que durante el fin de semana fue a visitar a Héctor, un joven repartidor extranjero, y que habló con su pareja Génesis para quedar en contacto respecto a los “temas legales y financieros, que tienen que hacerse paso a paso, porque aquí hay una investigación abierta”.
Además, Neme decidió detallar en el matinal el momento exacto del siniestro, como él lo recuerda, y se quebró durante el relato:
“Esa noche yo estaba muy cansado, había sido una semana agotadora, fui al gimnasio, luego había una persona que hacía masajes descontracturantes, entonces me quedé un ratito más… Venía en el auto, escuchando música, me aproximo a la luz, me detengo, y luego, probablemente, enfrento el cambio de luz de una manera algo ansiosa.
“No lo tengo muy claro, porque son fracciones de segundos, y estoy siendo absolutamente transparente y es lo que le voy a decir al fiscal. No sé si miré la señal del peatón que comienza a parpadear cuando viene el cambio. No sé si miré el semáforo que estaba justo al frente y que no me correspondía a mi calle, porque el semáforo que correspondía a mi calle es en diagonal. Es una esquina muy extraña.
“Entonces cuando asumí que venía el cambio de luz, quise salir, pero no alcancé a avanzar mucho, porque mi salida fue bastante lenta, y sentí el golpe. Ni siquiera alcancé a llegar a la mitad de la calle. Es muy fuerte la sensación, porque sentí el golpe y no sé qué pasó. Yo no lo vi a él. No vi la moto. No vi nada.
“Lo único que atiné fue a mantener el control del auto. De hecho, yo frené y es por eso que la moto roza mi máscara frontal… Bueno, orillé el auto rápidamente, salí, corrí hasta donde él estaba. No voy a mentir, la escena era bien espantosa. Estaba él ahí tumbada. Héctor estaba dado vuelta. La moto estaba un poco más lejos.
“Como que no quise tocarlo. Solamente le dije ‘dime algo’. Yo quería que él me hablara, porque pensé que podría haber estado muerto... Pero vi que sus ojos estaban abiertos y empecé a gritar. Ahí salió mucha gente muy amable…”.